COCHES SIN CONDUCTOR

Primero los taxistas vieron amenazado su trabajo por los "Uber". Ahora son los conductores de VTC los que tienen motivos para preocuparse

Uber ya tiene autorización de la DGT para comenzar a probar en Madrid sus coches autónomos de nivel 4. El primer paso serán 20 vehículos.

Durante años, la gran batalla del transporte urbano ha enfrentado a taxistas y plataformas de VTC como Uber. Pero la siguiente revolución puede dejar esa discusión pequeña. Porque la misma compañía que popularizó un modelo basado en miles de conductores quiere ahora que sus coches puedan circular sin ninguno.

Uber ha recibido la autorización de la DGT para comenzar a probar vehículos autónomos de nivel 4 en Madrid, junto a la tecnológica china WeRide y Avomo. El proyecto comenzará con 20 vehículos y podría convertirse en el primer paso hacia los robotaxis comerciales en España.

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Uber quiere coches que no necesiten conductor

La autorización concedida por la Dirección General de Tráfico permite comenzar las pruebas de vehículos autónomos de nivel 4. Es un nivel de automatización especialmente importante porque permite que el coche realice por sí mismo toda la tarea de conducción dentro de determinadas zonas y condiciones.

Eso no significa que mañana vayamos a encontrarnos cientos de Uber completamente vacíos circulando por Madrid. La primera fase será bastante más prudente.

Los 20 vehículos previstos se utilizarán para realizar tareas de mapeo, validación de rutas y preparación del servicio y, inicialmente, llevarán un operador de seguridad en su interior.

Pero el objetivo final de esta tecnología es precisamente prescindir de esa persona al volante.

Londres da luz verde a los robotaxis de Uber y Wayve | Europa Press

Primero fueron los taxistas

La situación tiene cierta ironía. Durante la última década, los conductores de Uber y otras VTC se convirtieron en uno de los grandes competidores del taxi tradicional.

Las protestas del sector del taxi contra las plataformas VTC han sido constantes en ciudades como Madrid y Barcelona. Buena parte del conflicto giraba alrededor de las licencias, las tarifas y las diferentes obligaciones que tenían que cumplir unos y otros.

Ahora aparece un tercer actor capaz de alterar de nuevo ese equilibrio: el coche autónomo.

Y esta vez también puede afectar directamente a quienes trabajan conduciendo para las plataformas.

Porque una de las partidas más importantes del coste de cualquier servicio de transporte es precisamente el conductor. Una flota de vehículos capaz de trabajar durante buena parte del día sin una persona al volante cambia por completo las cuentas.

Waymo coche autónomo | EFE

20 coches serán solo el principio

Uber no está desarrollando estos vehículos en solitario. Para su desembarco en Madrid se ha aliado con WeRide, una compañía china especializada en conducción autónoma, y con Avomo, la división dedicada al vehículo autónomo de Moove Cars.

La intención anunciada es comenzar con una flota de unos 20 vehículos autónomos en zonas de elevada demanda de Madrid. La fase inicial todavía será experimental y servirá para comprobar cómo funciona la tecnología en un entorno urbano mucho más complejo que las amplias avenidas de algunas ciudades estadounidenses.

Y eso importa bastante. Madrid está llena de cruces complejos, calles estrechas, motos, peatones, autobuses, vehículos mal estacionados y situaciones difíciles de anticipar incluso para un conductor humano.

Hyundai taxi autónomo | HYUNDAI

El nivel 4 es donde la cosa empieza a ponerse seria

Conviene distinguir estos coches de los sistemas de asistencia que ya utilizan muchos vehículos nuevos.

Un control de crucero adaptativo o un asistente de mantenimiento de carril sigue necesitando permanentemente al conductor. Incluso algunos sistemas más avanzados obligan a una persona a permanecer preparada para recuperar el control.

El nivel 4 de conducción autónoma va bastante más lejos. Dentro de un área y unas condiciones previamente definidas, el vehículo puede encargarse completamente de conducir sin necesitar la intervención humana.

Precisamente por eso los llamados robotaxis son uno de los usos más evidentes de esta tecnología.

De momento, los conductores de VTC no van a desaparecer de las calles españolas. Pero por primera vez la DGT ha abierto una puerta que hasta hace relativamente poco pertenecía más a los prototipos y las demostraciones tecnológicas que al transporte real de pasajeros.

Y después de años preguntándonos si Uber acabaría con el taxi, quizá la siguiente pregunta sea qué ocurrirá cuando Uber ya no necesite tampoco al conductor.