DATO CURIOSO
Parece absurdo, pero bajar el volumen del coche puede ayudarte a concentrarte al aparcar.
Seguro que te ha pasado: vas a realizar una maniobra difícil con el coche y, de forma casi instintiva, bajas el volumen de la música.
Aunque parezca que no tiene sentido porque estacionas con los ojos y no con las orejas, la psicología tiene una explicación científica muy clara para este hábito generalizado.
No somos tan multitask como creemos y el exceso de estímulos nos quita atención. Imagina que tu mente es como una computadora con demasiadas pestañas abiertas: si cierras el ruido de la música, el sistema procesará el entorno con más agilidad.
Este fenómeno afecta a otros sentidos; por ejemplo, la comida de los aviones sabe desabrida debido al fuerte ruido de las turbinas.
Además, un estudio demostró que escuchar notas agudas de piano potencia el sabor dulce, mientras que los tonos graves de trompetas aumentan el amargor.
Por eso, al estacionar o viajar a 110 kilómetros por hora en una autopista, tu cerebro necesita toda la concentración posible. Dividir tu atención con un volumen alto puede hacer que pases por alto un obstáculo y provoques un accidente.
Tu cerebro simplemente está intentando liberar potencia para que realices la maniobra de la forma más segura posible y evites cualquier tipo de impacto.