TENSIÓN EN LAS REFINERÍAS

Las refinerías ya no producen suficiente diésel para todo lo que consumimos. Y eso amenaza con disparar todavía más su precio

Las refinerías trabajan prácticamente al límite, las reservas de diésel siguen bajando y se advierte que el mercado podría seguir muy tensionado durante el invierno.

El problema con el diésel podría estar entrando en una nueva fase. Ya no se trata únicamente de que el petróleo sea caro o de que los conflictos internacionales compliquen su transporte. El mundo también tiene un problema para convertir todo ese petróleo en suficiente combustible.

Las principales refinerías están trabajando prácticamente al límite y, aun así, las reservas de productos destilados continúan reduciéndose. Es precisamente aquí donde aparece el diésel, uno de los combustibles que más preocupa ahora mismo a la industria.

Depósitos de diésel | Centímetros Cúbicos

El problema no es solo encontrar petróleo, sino convertirlo en diésel

Russell Hardy, consejero delegado de Vitol, uno de los mayores operadores de petróleo y combustibles del mundo, ha advertido de que el mercado está extraordinariamente ajustado.

La situación tiene una explicación relativamente sencilla. Los conflictos en Oriente Medio y los ataques a instalaciones energéticas rusas han dejado fuera de juego una parte importante de la capacidad de refino mundial. Según las estimaciones recogidas por Reuters, el mercado habría perdido alrededor de cuatro millones de barriles diarios de suministro de diésel procedentes de Rusia y Oriente Medio.

Mientras tanto, la demanda no ha desaparecido.

Camiones, maquinaria agrícola, industria, transporte marítimo y millones de turismos continúan dependiendo del gasóleo. Y aunque todavía existe petróleo disponible en el mercado, no todas las refinerías pueden transformar inmediatamente ese crudo en el combustible que hace falta.

Hardy lo ha resumido de una forma especialmente gráfica: el mundo está consumiendo el excedente de combustible que tenía acumulado.

Suministradores de diésel y gasolina | laSexta

Las refinerías están funcionando al máximo

Este es probablemente el dato más preocupante. En circunstancias normales, una subida de la demanda puede compensarse aumentando la producción de las refinerías. Ahora existe mucho menos margen para hacerlo.

En Estados Unidos, por ejemplo, muchas instalaciones han llegado a trabajar prácticamente a plena capacidad y, pese a ello, las reservas de destilados continúan muy por debajo de los niveles habituales.

Los inventarios estadounidenses de diésel se encuentran alrededor de un 13% por debajo de la media de los últimos cinco años, mientras que los márgenes de refino del gasóleo han alcanzado niveles extraordinariamente elevados.

Es una señal bastante clara de lo que está ocurriendo: transformar un barril de petróleo en diésel se ha convertido en un negocio mucho más valioso porque hay menos producto disponible para una demanda que sigue siendo elevada.

Se acaba el petróleo: lo tenemos crudo | Se acaba el petróleo: lo tenemos crudo

Y el invierno puede empeorar las cosas

La preocupación no termina con el verano. La industria espera que el mercado de diésel continúe tensionado durante el invierno, precisamente cuando aumenta el consumo de determinados combustibles para calefacción y energía.

Eso significa que cualquier nueva parada de una refinería, ataque a una infraestructura energética o problema en las rutas marítimas podría tener un efecto especialmente rápido sobre los precios.

El petróleo Brent ya ha vuelto a superar la barrera de los 100 dólares por barril y el diésel está siendo uno de los productos más afectados por esta situación internacional.

En España ya hemos comprobado cómo el precio del gasóleo ha subido con fuerza durante los últimos meses. A comienzos de agosto llegó a situarse alrededor de los 1,84 euros por litro, después de encarecerse cerca de un 19% en apenas un mes.

El Gobierno ha reaccionado aumentando durante septiembre la rebaja fiscal aplicada al gasóleo hasta los 20 céntimos por litro, pero esa medida actúa sobre el precio final que paga el conductor, no sobre el problema internacional de suministro.

Petróleo | Internet

No significa que mañana vaya a desaparecer el diésel

Conviene introducir un matiz importante. Que las reservas estén bajando no significa que las gasolineras españolas vayan a quedarse sin diésel de un día para otro.

El mercado todavía dispone de inventarios, capacidad de importación y mecanismos para redistribuir combustible entre diferentes regiones. Además, unos precios más elevados suelen terminar reduciendo la demanda.

El verdadero riesgo está en que el sistema tiene cada vez menos margen de maniobra.

Si las refinerías ya trabajan cerca de su capacidad máxima y las reservas continúan reduciéndose, cualquier nueva interrupción del suministro puede traducirse rápidamente en precios más altos.

Y ahí está la paradoja: puede existir petróleo disponible y, al mismo tiempo, no haber suficiente capacidad para convertirlo en todo el diésel que necesita el mercado.