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Adiós a los sobres de kétchup y mostaza: todo lo que cambia con la nueva ley de envases que entra en vigor
¿Por qué es importante? El nuevo reglamento europeo de envases entra en vigor este miércoles con medidas para reducir los residuos y limitar los envases de un solo uso. La norma afectará progresivamente a productos cotidianos y cambiará la forma de reciclar y reutilizar.
Resumen IA supervisado
El nuevo reglamento europeo sobre envases y residuos de envases, en vigor desde este miércoles, busca transformar el diseño, uso, reutilización y reciclaje de envases en la UE, reduciendo los residuos generados. Afecta principalmente a fabricantes y distribuidores, pero impactará a los consumidores a través de cambios en el etiquetado y la opción de usar recipientes propios para comida para llevar. Con el objetivo de reducir los residuos de envases por habitante un 5% para 2030, un 10% para 2035 y un 15% para 2040, la normativa también restringe ciertos envases de plástico de un solo uso. El reglamento fomenta la economía circular, promoviendo envases reutilizables y reciclables, y establece un calendario de aplicación progresiva hasta 2030. Las organizaciones ecologistas y la industria alimentaria valoran positivamente la normativa, que se centra en la prevención y reutilización de envases, aunque advierten de la necesidad de coherencia en su aplicación para evitar problemas en el mercado único europeo.
* Resumen supervisado por periodistas.
El nuevo reglamento europeo sobre envases y residuos de envases comienza a aplicarse este miércoles en todos los países de la Unión Europea (UE), después de años de negociaciones. Su objetivo es cambiar la forma en que se diseñan, utilizan, reutilizan y reciclan los envases y, sobre todo, reducir la cantidad de residuos que generamos.
La norma afecta principalmente a fabricantes, distribuidores y establecimientos comerciales, pero sus efectos llegarán progresivamente a los consumidores: desde la información que aparecerá en las etiquetas hasta la posibilidad de llevar nuestros propios recipientes para comprar comida para llevar.
Europa parte de un dato contundente, cada ciudadano genera, de media, unos 180 kilos de residuos de envases al año. Para frenar esta tendencia, el reglamento establece objetivos comunes para todos los Estados miembros: reducir los residuos de envases por habitante un 5% para 2030, un 10% para 2035 y un 15% para 2040, tomando como referencia los niveles de 2018.
La normativa fue propuesta por la Comisión Europea en 2022 y aprobada por el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE en 2024. Ahora comienza una aplicación progresiva que se extenderá durante los próximos años.
El nuevo reglamento no se limita a mejorar el reciclaje. La idea es actuar antes de que el residuo llegue al contenedor: utilizar menos envases innecesarios, diseñarlos para que puedan reciclarse y favorecer su reutilización y rellenado.
¿Qué pasará con los sobres de ketchup?
Los pequeños sobres individuales de ketchup, mayonesa, mostaza y otras salsas son uno de los ejemplos más fáciles de entender.
Una de las principales novedades es la restricción de determinados envases de plástico de un solo uso. Por ejemplo, se limitarán los utilizados para determinadas frutas y verduras frescas y algunos formatos monodosis habituales en la hostelería.
La normativa busca reducir este tipo de envases de un solo uso cuando existan alternativas. Por eso, en los próximos años podrán ganar protagonismo dispensadores, formatos reutilizables o sistemas de recarga.
Esto no significa que los sobres de ketchup desaparezcan de un día para otro. Las restricciones tienen un calendario de aplicación y contemplan determinadas excepciones. El cambio será progresivo y afectará especialmente a los establecimientos de hostelería.
Un etiquetado más fácil de entender
El reglamento también introduce normas comunes de etiquetado. El objetivo es que los consumidores puedan identificar con mayor facilidad de qué material está hecho un envase, cómo debe desecharse y si puede reutilizarse o rellenarse.
Así, las etiquetas deberían ayudar a resolver una duda muy habitual: "¿Dónde tiro este envase?"
Un paso hacia la economía circular
Las organizaciones ecologistas y de consumidores, que llevan años reclamando unas reglas comunes en toda la UE, consideran que la entrada en aplicación del reglamento supone un avance importante hacia una economía circular.
Larissa Copello, responsable de políticas de reutilización y envases de Zero Waste Europe, calificó la nueva normativa de "hito crucial para la transición de Europa hacia una economía circular". No obstante, advirtió de que el verdadero desafío comienza ahora: conseguir que las obligaciones de prevención y reutilización se traduzcan en medidas concretas en cada país.
La organización reclama, entre otras cuestiones, reducir los envases innecesarios e invertir en sistemas de reutilización que sean sencillos y eficaces para los ciudadanos.
La industria alimentaria también ha valorado positivamente la entrada en aplicación. FoodDrinkEurope, que representa al sector europeo de alimentación y bebidas, considera que comienza ahora una "fase crítica de aplicación" y respalda los objetivos de reducción de residuos y promoción de la economía circular.
El sector reclama, eso sí, que las nuevas reglas se apliquen de manera coherente en todos los países para evitar diferencias que puedan generar costes, incertidumbre o problemas dentro del mercado único europeo.
Las primeras obligaciones ya están en marcha
Aunque el reglamento entra en aplicación este miércoles, no significa que todas sus medidas sean obligatorias desde hoy.
Una de las claves para entender la nueva normativa es precisamente su calendario. Algunas disposiciones comienzan a aplicarse ahora, mientras que otras lo harán en 2027, 2028, 2029, 2030 y años posteriores.
Entre las primeras medidas se encuentran nuevas restricciones sobre las denominadas PFAS, conocidas popularmente como "sustancias químicas eternas", en determinados envases destinados a entrar en contacto con alimentos.
Estas sustancias se han utilizado, entre otras aplicaciones, para aportar resistencia al agua o a la grasa a determinados productos, como algunos vasos y recipientes para comida para llevar. La preocupación se debe a que determinadas PFAS pueden persistir durante largos periodos en el medio ambiente y algunas presentan riesgos para la salud.
El reglamento también armoniza definiciones y establece quién debe cumplir las distintas obligaciones, además de contemplar determinadas excepciones para productos concretos y pequeñas empresas.
¿Qué cambia para los consumidores?
El consumidor no va a notar todos los cambios de golpe. Lo que empieza este miércoles es, sobre todo, un calendario de transformación.
A partir de 2027, los establecimientos de hostelería y restauración deberán aceptar que los clientes aporten sus propios recipientes y vasos para alimentos y bebidas para llevar.
Además, no podrán imponer recargos ni condiciones discriminatorias por utilizar esta opción.
En la práctica, esto abre la puerta a una situación cada vez más habitual: llevar nuestro propio recipiente reutilizable para evitar utilizar un envase desechable.
En 2028 comenzarán a aplicarse nuevas obligaciones relacionadas con el etiquetado, la composición de los materiales y la minimización de los envases.
Desde el 12 de febrero de 2028, determinados establecimientos que venden comida y bebida para llevar deberán ofrecer también una opción de envase reutilizable dentro de un sistema de reutilización. Las microempresas quedan exentas de esta obligación concreta.
La intención es que el consumidor tenga una alternativa real al envase de usar y tirar.
A partir del 1 de enero de 2029, los países deberán alcanzar una recogida separada de al menos el 90% de las botellas de plástico de un solo uso y de los recipientes metálicos para bebidas de hasta tres litros.
Para conseguirlo, los Estados miembros deberán recurrir a sistemas de depósito, devolución y retorno cuando sean necesarios.
Para el consumidor, estos sistemas pueden traducirse en una mayor presencia de mecanismos en los que el envase vacío se devuelve en lugar de depositarse directamente en el contenedor.
Buena parte de las transformaciones más importantes llegará en 2030.
A partir de ese año, los envases deberán cumplir determinados niveles de reciclabilidad y comenzarán a aplicarse varios objetivos mínimos de contenido de plástico reciclado.
También se introducirán objetivos de reutilización para determinados envases de transporte y para algunas bebidas. En determinados envases agrupados, de transporte y de comercio electrónico, además, el espacio vacío quedará limitado al 50%.
La norma también establece nuevas restricciones a determinados envases de plástico de un solo uso.
El objetivo es combatir una situación muy habitual: utilizar un envase mucho más grande de lo necesario o emplear varias capas de embalaje cuando no aportan una utilidad real.
¿Habrá multas desde el primer día?
No necesariamente. La Comisión Europea ha recomendado que, durante los primeros meses de aplicación, las autoridades nacionales den prioridad a la colaboración con las empresas para facilitar su adaptación.
La intención es evitar que el inicio de la aplicación provoque retiradas de productos del mercado o sanciones inmediatas por incumplimientos relacionados con las nuevas reglas.
Las autoridades podrán realizar controles y emitir advertencias, pero la Comisión ha indicado que, inicialmente, la prioridad debería ser ayudar a las empresas a adaptarse al nuevo marco.
Esto es importante porque "el reglamento empieza a aplicarse" no significa que todas las empresas tengan que haber cumplido mañana todas las obligaciones previstas para 2030 o 2040.
Cada medida tiene su propia fecha de aplicación y, en algunos casos, existen excepciones y periodos de adaptación.
El "eslabón perdido"
La aplicación del reglamento llega además mientras la Comisión Europea intenta modificar uno de sus requisitos para las pequeñas empresas.
El Ejecutivo comunitario ha propuesto al Parlamento Europeo y al Consejo de la UE eliminar la obligación de que las pequeñas empresas designen representantes en cada Estado miembro para garantizar el cumplimiento de la normativa.
Esta exigencia, acordada durante las negociaciones del reglamento hace dos años, podría perjudicar el funcionamiento del mercado único y dificultar el comercio entre países europeos, según explicó el alto cargo comunitario.
Por ello, la Comisión incluyó su eliminación en el paquete de simplificación de normas medioambientales presentado el pasado diciembre.
"Hemos trabajado sin descanso con las partes interesadas para introducir progresivamente las nuevas normas comunes europeas sobre envases de la forma más fluida posible a partir del 12 de agosto", afirmó la comisaria europea de Medio Ambiente, Jessika Roswall.
La comisaria calificó esta modificación como "el eslabón perdido" del paquete de simplificación de la normativa y pidió al Parlamento Europeo y a los Estados miembros que aprueben "sin más demora" la propuesta para evitar que incluso las pequeñas empresas tengan que designar representantes en cada país de la UE.