Ofensiva enquistada
Dos semanas de guerra en Oriente Medio sin solución a la vista: Ormuz centra las miradas de un conflicto que pone en jaque la economía global
Los detalles Con los precios del petróleo disparados, Trump está invitando a las embarcaciones a pasar por el estrecho para aliviar la situación, pero Irán ya ha amenazado con derribar cualquier barco de un país que colabore con EEUU.
Resumen IA supervisado
Este sábado se cumplen dos semanas desde el inicio de la guerra en Irán, desencadenada por una ofensiva de Estados Unidos e Israel que resultó en la muerte del líder supremo Ali Jamenei. A pesar de los intentos de Donald Trump por calmar las tensiones, el conflicto sigue sin solución y ha provocado un aumento significativo en los precios del petróleo. Irán ha cerrado el estrecho de Ormuz a quienes colaboren con EE.UU., y la situación se ha intensificado con la movilización de fuerzas estadounidenses adicionales. En paralelo, Israel ha intensificado su ofensiva en Líbano, dejando cientos de muertos. La guerra parece lejos de terminar, a pesar de las declaraciones optimistas de Trump.
* Resumen supervisado por periodistas.
Este sábado se cumplen dos semanas del inicio de la guerra en Irán. Un conflicto bélico que se inició con la ofensiva sorpresa de Estados Unidos e Israel que acabó con la vida del entonces líder supremo Ali Jamenei y que, 14 días después, sigue sin tener una solución a la vista pese al condicionante de la subida del precio de los combustibles que está preocupando al mundo entero y los "avances" que asegura constantemente Donald Trump.
Con la caída del líder supremo, el régimen iraní reaccionó rápidamente atacando a los países del Golfo, involucrados involuntariamente en el conflicto, y precisamente en esos ataques, en gran medida centrados en las bases estadounidenses donde se han concentrado las bajas del Ejército de Estados Unidos, que se cuentan por ocho (más los seis del avión cisterna).
Precisamente después de este último ataque, el 'Wall Street Journal' ha indicado que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha aprobado una solicitud del Comando Central de Estados Unidos, responsable de las fuerzas estadounidenses en Oriente Medio, para movilizar un "componente de un grupo anfibio de respuesta rápida y una unidad expedicionaria de Infantería de Marina".
Según los funcionarios que han hablado con el citado medio, esos grupos normalmente incluyen varios buques de guerra y entre 2.000 y 5.000 infantes de Marina. En este sentido, han indicado que el USS Tripoli, con base en Japón, y sus infantes de marina ya van de camino a Oriente Medio y se unirán a los que ya están apoyando la operación contra Irán.
Unos nuevos militares en la zona que solo harán aumentar los más de 6.000 objetivos en suelo iraní que afirma haber atacado el Pentágono, todos a través de lanzar bombardeos con la intención de diezmar la capacidad de lanzar misiles y drones con bombardeos a distintas ramas del Ejército iraní y la Guardia Revolucionaria.
El estrecho de Ormuz
Durante los últimos días, los esfuerzos de ambos bandos parecen haberse centrado en el estrecho de Ormuz. La guerra ha llevado consigo una considerable subida del precio del petróleo, con el barril Brent superando en algunos momentos los 100 dólares la unidad, y pese a los intentos de Donald Trump de rebajar las tensiones por el constante ascenso del valor del petróleo.
Irán ya ha explicado en varias ocasiones que el paso, lugar por donde circula una quinta parte del petróleo mundial, está cerrado a todo aquel que colabore con Estados Unidos. Incluso, aunque desde la Administración Trump lo niega, se ha informado de que la Guardia Revolucionaria habría colocado minas en el estrecho, lo que ha forzado más todavía a los barcos a quedarse parados en el estrecho.
Al comprobar las webs de navegación, se ve una mayoría de puntos rojos, que son aquellos navíos bloqueados. Actualmente, solo atraviesan Ormuz algunos barcos autorizados por Irán, barcos con su petróleo o buques con bandera rusa o china. El resto que lo intenta, se arriesga a ser atacado, como le ha ocurrido este miércoles a un carguero tailandés del que Omán ha rescatado a 20 de sus marineros.
Esta realidad no afecta a Trump, que animó a las compañías petroleras a navegarlo. "Creo que deberían hacerlo", ha espetado el republicano al ser preguntado por los periodistas este miércoles. Una afirmación que contradice las indicaciones de su propio ejército, que ha recomendado a los iraníes evitar las instalaciones portuarias civiles ante el riesgo de ataques.
Con el paso de los días y sin solución a la vista, Trump ha autorizado este sábado atacar la estratégica isla de Kharg, epicentro del petróleo iraní: "Hace unos instantes, bajo mi dirección, el Comando Central de los Estados Unidos ejecutó uno de los bombardeos más poderosos en la historia de Oriente Medio, aniquilando por completo todos los objetivos militares en la joya de la corona de Irán, la isla de Kharg. Nuestras armas son las más poderosas y sofisticadas que el mundo haya conocido".
Sin embargo, "por razones de decencia", Trump ha decidido "no destruir la infraestructura petrolera de la isla". Ahora bien, se guarda esa posibilidad para un futuro y así se lo ha hecho saber al régimen iraní: "Si Irán, o cualquier otro país, interfiriera con el libre y seguro paso de los barcos por el estrecho de Ormuz, reconsideraré inmediatamente esta decisión".
Sin solución a la vista
Mientras tanto, pese a que ya han pasado dos semanas, no se vislumbra un fin del conflicto. Trump ha estado insistiendo en que la guerra está "prácticamente terminada" y que están muy adelantados en sus previsiones iniciales de duración, que estimaban entre cuatro y cinco semanas, pero la realidad es que el régimen ayatolá sigue respondiendo con la misma frecuencia que al inicio del conflicto.
De hecho, Mojtaba Jamenei, hijo del anterior líder supremo, fue nombrado sucesor de su padre y, pese a no aparecer públicamente, su nombramiento fue toda una declaración intenciones de que la ofensiva para Irán continuaba.
Líbano, el gran olvidado
Con los ataques a Irán ocupando todas las portadas, la ofensiva de Israel contra Líbano ha quedado relegada a un segundo plano. Sin embargo, allí el conflicto es igualmente crudo y las autoridades ya cifran en alrededor de 800 los fallecidos. "Desde el inicio de la operación Rugido del León, las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF, el ejército) han eliminado a 350 terroristas de Hizbulá, incluyendo altos cargos", recoge un comunicado difundido por las fuerzas armadas israelíes este viernes.
Y, este sábado, Israel ha lanzado un nuevo bombardeo que acabado con la vida de 12 trabajadores médicos, según un comunicado del Ministerio Público de Salud recogido por la Agencia Nacional de Noticias libanesa (ANN). El ataque, cuyo origen no se menciona, se dirigió contra Burj Qalawiya, en el sur del país, y alcanzó el centro de salud de atención primaria de la localidad, según la información de la ANN.
Lejos de cesar los ataques, Israel planea ampliar la ofensiva. Con el objetivo de desmantelar la infraestructura militar de Hizbulá, Benjamin Netanyahu está valorando aumentar significativamente su operación terrestre para apoderarse de toda la zona al sur del río Litani y así lanzar una respuesta contundente al ataque lanzado por la milicia (con colaboración de Irán) este miércoles.
Es lo que afirma el medio de comunicación 'Axios' citando a funcionarios israelíes y estadounidenses. "Vamos a hacer lo mismo que hicimos en Gaza", es una de las frases recogidas de un alto funcionario israelí, refiriéndose a la demolición de edificios que perpetraron en el enclave palestino para acabar con Hamás y que también quieren hacer en Líbano para acabar con esos bloques que Hizbulá utilizaría para almacenar armas y lanzar ataques.
Esta decisión conllevaría irremediablemente una ocupación israelí prolongada del sur de Líbano, una situación que el citado medio explica que ha generado una enorme preocupación en el gobierno libanés, más después de que la milicia chií lanzara un ataque contra Israel, de quien esperan una respuesta después de tener que contener el lanzamiento de más de 200 misiles.
La respuesta inicial del Ejército israelí ha sido enviar refuerzos a la frontera y movilizar reservas para acometer una ampliación de la ofensiva. "El objetivo es tomar el control del territorio, empujar a las fuerzas de Hizbulá hacia el norte, alejándolas de la frontera, y desmantelar sus posiciones militares y depósitos de armas en las aldeas", ha afirmado un alto funcionario israelí a Axios.
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