Caso Pelicot

Gisèle Pelicot rompe su silencio en televisión con su primera entrevista: "Sentí que mi vida se derrumbaba"

Los detalles La víctima revela que en algún momento irá a prisión a ver a su exmarido porque necesita respuestas: "Es parte de mi proceso de sanación".

Gisèle Pelicot ha hablado por primera vez ante las cámaras y escucharla, aunque su historia ya era conocida, estremece. Su voz se quiebra al recordar el momento en que comprendió que había sido drogada y violada durante años por su entonces marido, Dominique Pelicot, y por decenas de hombres más.

Su caso dio la vuelta al mundo no solo por la magnitud de los hechos, sino por una decisión que marcó un antes y un después: quiso que el juicio contra sus agresores fuera público. "La vergüenza tiene que cambiar de bando", defendió entonces. Ahora, en su primera entrevista televisiva, reafirma esa postura y cuenta cómo se sintió cuando fue consciente de todo lo que había ocurrido.

Durante la conversación, Gisèle relata el instante exacto en el que fue consciente de lo que había ocurrido. "Era la primera vez que pronunciaba la palabra violación. Y en ese momento, sentí que mi vida se derrumbaba", confiesa.

Más de 50 hombres

Según se supo en el proceso judicial, más de 50 hombres acudieron a su domicilio durante años para agredirla mientras ella estaba inconsciente, tras haber sido drogada por su marido. Los hechos, grabados y documentados, derivaron en un juicio histórico que conmocionó a Francia y al resto del mundo.

En la entrevista, recuerda también la frase que lo cambió todo, cuando recibió la revelación definitiva: "Oye, tengo algo serio que contarte. Dominique me violó y mandó que me violaran". Fue el principio de una devastación emocional que aún hoy sigue procesando.

Por su parte, Gisèle se opuso a que el proceso se celebrara a puerta cerrada y dice no arrepentirse "en absoluto". Para ella, la exposición pública no fue un acto de exhibición y así se ha convertido en un símbolo de la lucha contra la violencia machista y en un referente para muchas mujeres que no se atreven a denunciar.

Durante el juicio, apenas dirigió la mirada a su exmarido: "No pude hablar con el señor Pelicot. Cuando me dirigía a él, miraba al juez. No le hablé directamente", explica. Han pasado más de cinco años sin mantener ningún contacto con él y sin embargo, Gisèle afirma que irá a la cárcel a visitarlo.

"Es parte de mi proceso de sanación. Necesito mirarlo directamente a los ojos y preguntarle: '¿Por qué? ¿Por qué hiciste esto?", sostiene. Pese al terror que vivió esta mujer, insiste en que quiere seguir adelante.

Lejos de encerrarse en el dolor, ha decidido convertir su experiencia en un altavoz y en sus memorias lanza un mensaje claro: "Espero que este libro dé fuerza a todas aquellas mujeres que no se atreven a hablar". Así, su objetivo es claro, que la vergüenza deje de perseguir a quienes sufren la violencia y recaiga, definitivamente, sobre quienes la ejercen.

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