Enfrentamiento Tusk - Nawrocki
¿Qué está pasando en Polonia? Las claves para entender la crisis institucional que ha llevado a la Policía a rodear el Constitucional
Los detalles El jefe del Estado, más próximo a los conservadores del PiS, ha vetado varios nombramientos del primer ministro a pesar de tener el apoyo del Parlamento. La suspensión del presidente del Constitucional, el detonante de una situación.
Resumen IA supervisado
Polonia enfrenta una crisis institucional centrada en el Tribunal Constitucional, clave para determinar la constitucionalidad de las leyes. La disputa entre Karol Nawrocki, jefe del Estado, y Donald Tusk, primer ministro, se centra en la legitimidad de los jueces y la independencia del poder judicial. Nawrocki, cercano al PiS, ha bloqueado nombramientos propuestos por Tusk, quien busca restaurar la independencia judicial. La tensión culminó el 30 de octubre cuando la jueza Anna Korwin-Piotrowska suspendió al presidente del Tribunal, Bogdan Święczkowski, desatando acusaciones de "toma ilegal". La situación escaló con la intervención policial y llamados a consultas urgentes para estabilizar el orden constitucional.
* Resumen supervisado por periodistas.
Polonia vive una crisis institucional. Vive una grave crisis institucional que tiene como protagonista al Tribunal Constitucional. Al control del Tribunal Constitucional. A uno de los órganos más importantes de la democracia polaca que ha estado rodeado por la Policía durante horas. El motivo de todo, la disputa que mantienen Karol Nawrocki, jefe del Estado, y Donald Tusk, primer ministro del país.
La disputa que mantienen ambos por el poder del tribunal. Porque es algo clave. Porque es el que determina si las leyes que se aprueban en el Parlamento respetan o no la Constitución. El problema de fondo está en la legitimidad de los jueces que lo conforman. Es quién tiene la autoridad para nombrarlos y dirigirlo y, también, la capacidad del Gobierno y los límites de las competencias del jefe del Estado. Lo que está en juego, básicamente, es la independencia real del poder judicial polaco.
Algo que incluso ha llamado la atención del Tribunal de Justicia de la UE, cuestionando hace menos de un año tanto su independencia como su imparcialidad por determinados nombramientos. Nombramientos que están encontrando el veto de Nawrocki.
Porque el presidente del país está más cercano al PiS, en el Gobierno desde 2015 a 2023, que al primer ministro. En los años en los que los conservadores estuvieron en el poder modificó el funcionamiento de las instituciones judiciales, realizando nombramientos cuanto menos llamativos para el Constitucional.
Con Tusk ya al mando, el problema en el camino para recuperar la, según él, independencia judicial fue el sistema heredado. A pesar de querer incorporar a varios jueces, en muchos casos el jefe del Estado ha bloqueado muchos de sus nombramientos.
El presidente del TC, suspendido
La historia, que viene de lejos, ha vivido su cénit el 30 de octubre. La situación ha escalado de tal manera que ha terminado por estallar, después de que la jueza Anna Korwin-Piotrowska, nombrada por Tusk, suspendiera durante un mes tanto al presidente del Tribunal, Bogdan Święczkowski, como al vicepresidente, Bartłomiej Sochański, asumiendo que era ella la que debía asumir el cargo y de dirigir el Constitucional.
Todo, después de que a comienzos de año Nawrocki se negase a juramentar a tres de los seis jueces propuestos por el Parlamento, con Święczkowski negando que los jueces elegidos por la actual mayoría asumieran sus funciones.
El nombramiento adicional ante el Parlamento de Maciej Berek, principal asesor jurídico del Gobierno del primer ministro Donald Tusk, como juez del Tribunal Constitucional terminó por acelerar la situación: el presidente Nawrocki también se negó a prestarle juramento.
Los nombres de Święczkowski y de Sochański incluso desaparecieron de la web del Constitucional por orden de Korwin-Piotrowska, que dijo asumir el mando bajo acusaciones de la propia corte de "toma ilegal" del Tribunal y de no representar a la corte. "Cualquiera que participe en estas actividades comete el delito de golpe de Estado", afirmaron.
Y así se llegó a la situación a la que se ha llegado. Donald Tusk, viendo el riesgo que había a posibles altercados, mandó a la Policía al Constitucional para rodear el lugar e incluso bloquearon el paso a Nawrocki, que interrumpió su viaje oficial a Senegal para regresar a Varsovia.
"Violación del orden constitucional"
Tras abrirse paso a empujones, el jefe del Estado logró acceder al Constitucional para, antes de marcharse, dejar un escrito que leyó Pavel Szefernaker, portavoz de la Presidencia: "Se ha producido una violación del orden constitucional de Polonia y una toma por la fuerza de un órgano constitucional del Estado".
"Ante la amenaza a la seguridad interior de la República de Polonia, convoco consultas urgentes con la participación de representantes de las fuerzas parlamentarias con el fin de lograr la estabilización de la situación política y restablecer el orden constitucional", rezaba el texto.
Lo sucedido cambia según quien lo cuente, pues mientras que el lado de Nawrocki habla de "delito" cuando "los ocupantes han tratado de impedir la entrada del presidente al Constitucional, vulnerando su inviolabilidad", Maciej Berek, principal asesor jurídico de Tusk, afirma que el jefe del Estado "ha agredido físicamente a Korwin-Piotrowska y al resto de jueces del Constitucional".
Así pues, Polonia vive un enfrentamiento entre la jefatura del Estado y el primer ministro, que cuenta con la mayoría del Parlamento, por el control y la reestructuración del Tribunal Constitucional. Ambos, además, defienden su postura con la Carta Magna en la mano.