No es nada original

Trump se suma a la manida técnica de propaganda de homosexualizar al enemigo como forma de humillación e insinúa que el nuevo ayatolá es gay

Los detalles El presidente de EEUU dice que el nuevo líder de Irán es homosexual, como si eso fuera un insulto, aunque posiblemente para él lo sea. Es su arma preferida, pero esta táctica no es nueva.

Decir que el nuevo líder supremo de Irán es gay, como ha hecho Donald Trump, no es nada original. Y es que homosexualizar al enemigo como forma de humillación es una táctica de propaganda ya muy manida.

Un famoso beso fraternal de Yasser Arafat sirvió para lanzar la teoría de que el líder palestino había muerto de sida, a pesar de que los informes forenses dijeran lo contrario.

Mucha de esta rumorología iba acompañada de informes de la propia inteligencia estadounidense. En 2003, la CIA pensó en grabar un vídeo de un actor haciendo de Saddam Hussein manteniendo relaciones sexuales con un adolescente, aunque nunca llegaron a hacerlo, según informa 'The Washington Post'.

Además, también dijeron que Raúl Castro, hermano de Fidel Castro y Rolando Cubela, exguerrillero cubano, se hacían evidentes insinuaciones homosexuales. Esta táctica ha pasado desde Muamar Gadafi hasta Osama Bin Laden, del que la revista 'The American Globe' llegó a publicar una portada cuyo titular era "Bin Laden era gay".

Utilizar símbolos del colectivo como arma, como insulto, es una forma de justificar el asesinato, y de eso Israel sabe mucho. Desde el 7 de octubre, varios medios y cuentas israelíes comenzaron a compartir imágenes de líderes de Hamás, como Yahya Sinwar, representándolos como mujeres trans u homosexuales. Esta táctica desvela la naturaleza homófoba de aquellos que dicen ser abanderados.

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