presunto fraude electoral

Los supuestos planes maquiavélicos de Sánchez traídos a la realidad: por qué no son viables las conspiraciones de "pucherazo" de PP y Vox

¿Por qué es importante? "Pucherazo", "golpe de Estado en diferido" o "ingeniería electoral". Son algunas de las fórmulas que el Partido Popular (PP) y Vox han estado vociferando en los últimos días, poniendo en duda las garantías del sistema electoral en España.

"Pucherazo", "golpe de Estado a cámara lenta" o "ingeniería electoral". Son algunas de las fórmulas que el Partido Popular (PP) y Vox han estado vociferando en los últimos días, poniendo en duda las garantías del sistema electoral en España. De esta manera, todo parece un plan maquiavélico, un plan de malo de película para manipular las elecciones. Ahora bien, si se vuelve a la realidad, se trata de unos planes que se presentan inviables.

A ojos de Génova, la 'ley de nietos' no es más que una excusa del Gobierno de Pedro Sánchez para dar la nacionalidad a los nietos de los exiliados del franquismo. Para los 'populares' se da esta condición a todo aquel que lo pida, sí, a los dos millones y medio que lo han pedido. Una gran cantidad de personas que estarían agradecidas al Gobierno que lo posibilitó, es decir, al de coalición actual que lidera Pedro Sánchez.

En este sentido, y manteniendo que se trata de una visión errónea de la oposición, estos recién españoles pedirían empadronarse y votar donde sus votos ayuden al PSOE tras estudiar la ley electoral. No obstante, la conspiranoia va más allá, porque para la oposición, aquellos que no apoyasen a los socialistas serían los cónsules, el personal de las embajadas o las empresas contratadas los que manipularían los votos para registrarlos donde sean necesarios. Y todo rápido y efectivo para las próximas elecciones, sean cuando sean.

Primer plan maquiavélico, pero no el único, porque la regularización extraordinaria de migrantes estaría dando permisos de residencia a más de un millón de inmigrantes. Si bien ahora no pueden votar –por fin, lo han asumido en Génova– porque no tienen la nacionalidad, sí que la tendrían en dos años los latinoamericanos y los africanos en diez.

Entonces, cuando voten, y según la teoría de la derecha y ultraderecha política, lo harán por el partido que les ayudó a establecerse en España, es decir, al PSOE. De esta manera, no solo se adulteraría el censo electoral, sino que también se reemplazaría a los españoles de toda la vida por gente de fuera de otro color o religión. Y todo esto con la colaboración de la Iglesia, pues la Conferencia Episcopal estaría de acuerdo con Sánchez en orillar al PP.

Unos planes que, traídos a la realidad, no tienen ningún tipo de sentido, puesto que estas conspiraciones implican que todos los cónsules y que todo el personal de las embajadas estuvieran conchabados. También conllevaría que todos los migrantes y todos los descendientes de los españoles son del PSOE y que todos van a votar, lo cual choca descaradamente con las estadísticas.

En definitiva, todas unas conspiraciones que también implican que ni uno de los que las lanzan se ha leído las leyes, porque ni se puede empadronar uno en cualquier sitio por simple capricho, ni se puede aprobar una solicitud con solo presentarla.

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