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Sigue la última hora tras el choque de trenes en Urda (Toledo)

Exigen mejoras

Los controladores ferroviarios piden la dimisión de Óscar Puente tras el accidente de Urda: "Nos ha utilizado como chivo expiatorio"

El contexto El portavoz de CSIF, Pedro Poves, pone el foco en la responsabilidad que recae sobre estos profesionales: "La vida de 600 personas no puede depender de que un compañero en un segundo abra una página o abra otra". A esa reivindicación se suma otra: más personal.

Los controladores ferroviarios alzan la voz tras el trágico accidente de tren de Urda, en Toledo. Su respuesta sobre qué debería hacer el ministro de Transportes, Óscar Puente, es contundente: dimitir. Así lo reclama Laura Higuera, secretaria de Madrid del Sindicato de Circulación Ferroviaria. Una petición que también comparte Pedro Poves, portavoz de CSIF y operario ferroviario, quien cuestiona que el ministro continúe en el cargo después de los últimos accidentes: "No puede estar un ministro con más de 100 muertos en la mesa en nueve meses".

Los profesionales aseguran que se sienten desprotegidos y consideran que se les está señalando como responsables de lo ocurrido: "Nos ha utilizado como chivo expiatorio y como culpables". Los controladores insisten en que el problema viene de mucho antes del accidente. Llevan años denunciando unas condiciones de trabajo que consideran insostenibles y reclaman cambios en los mecanismos de seguridad para evitar que una incidencia pueda tener consecuencias tan graves: "Vamos chapuceando, apretándoles en todo... y al final pasa lo que pasa", lamenta Poves.

El portavoz de CSIF pone el foco en la responsabilidad que recae sobre estos profesionales: "La vida de 600 personas no puede depender de que un compañero en un segundo abra una página o abra otra". A esa reivindicación se suma otra: más personal. Los controladores describen jornadas de mucha presión, en las que apenas tienen margen para levantarse de su puesto. "Que no tengamos que estar ocho horas regulando constantemente el tráfico de trenes", pide Higuera.

Precisamente, Puente defendió este viernes el incremento de trabajadores en el centro de control de Atocha y explicó que en 2012 había 70 personas trabajando en estas instalaciones, frente a las 133 actuales. Sin embargo, los controladores consideran que esa cifra no refleja las necesidades reales del servicio. En los últimos cinco años, el tráfico ferroviario ha aumentado un 42%, según los datos aportados, por lo que sostienen que el incremento de plantilla no es suficiente para responder al volumen de circulación.

"Faltarían unos 18 controladores. Un controlador puede controlar hasta 22 trenes", explica Poves, que reclama más efectivos para aliviar la carga de trabajo y reforzar la seguridad. A esta situación se suma, según denuncian, la dificultad para cubrir las plazas. El puesto de controlador ferroviario es una responsabilidad que muchos trabajadores preferirían evitar por la presión que implica y las condiciones económicas que ofrece, un salario que ronda los 1.600 euros mensuales.

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