Reciclaban los féretros

El dolor convertido en negocio: a juicio 23 personas acusadas de cambiar los cuerpos de los muertos antes de su cremación

Los detalles Los imputados, para maximizar los beneficios de la empresa, cambiaban los cuerpos de los féretros de mayor calidad para volver a revenderlos. "Me dijeron que esa no era la caja de mi marido", dice una de las afectadas.

Cambiar los cuerpos de los fallecidos antes de su cremación a ataúdes más económicos. Esa era la trama, la macabra trama empresarial, llevada a cabo entre 1995 y 2015 por una empresa en la provincia de Valladolid. Todo, para revender de nuevo los féretros de mayor calidad. Para incrementar los beneficios. Para aprovecharse del dolor y convertirlo en un negocio en una práctica que ha llevado a juicio a 23 personas.

A 23 imputados acusados de cambiar y de reciclar féretros de alto valor antes de su cremación. Ahora, años después de todo, las familias afectadas, las cientos de familias afectadas, han de remover todo ese dolor en un macrojuicio que acaba de comenzar.

"Me dijo que habían movido a mi marido, que esa no era su caja", dice la mujer de uno de los fallecidos que cambiaron de féretro.

Era una trama que parecía indetectable. Una con la que, denuncian, se han "lucrado de algo tan sagrado como es el dolor de una familia".

"Hay días en que se pasa mal en la sala. Es muy duro, encima revivirlo desde esa perspectiva. Cambió de ataúdes a la mayoría y las familias lo pasan muy mal", dice Dulce Sanz, abogada de la acusación particular.

Es una trama que se extendió durante 20 años, hasta que en 2017 un trabajador de la empresa mostró documentos y fotografías en un intento de extorsión a la familia. Es cuando comienza la investigación.

El principal acusado de estos hechos es Ignacio Morchón, cabeza de familia y fundador de la empresa. Además, su esposa y sus hijos también están acusados junto a otros trabajadores de la empresa. Se calcula que puede haber casi 6.000 afectados.

Entre ellos está la familia de Pedro Pablo, que durante esos años perdió a su padre y a su madre. "El sentimiento es de incredulidad. No te crees que pueda estar pasando, es muy desagradable", cuenta.

Una de las incertidumbres de cientos de familias es incluso si las cenizas que se les entregaron corresponden o no realmente con las de su familiar.

Y es que más allá del juicio hay preguntas que siguen sin respuesta para miles de familias, una prueba silenciosa de un daño imposible de reparar.

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