Máxima vigilancia
El eclipse y su factura en los ojos: visión borrosa, manchas oscuras o distorsión de imágenes, los síntomas de una lesión ocular
Sí, pero... A pesar de que parezca que todo va bien, este tipo de dolencias aparecen horas después de haber presenciado el fenómeno astral. No haber usado las gafas adecuadas o haberlo hecho pero haberse confiado en exceso, causas de unos problemas que pueden ser irreversibles.
Resumen IA supervisado
El pasado 12 de agosto, España fue testigo de un eclipse total, un fenómeno que no se veía desde 1912 y que atrajo la atención de millones de personas. Aunque se recomendó utilizar gafas homologadas para observarlo, muchas personas sufrieron lesiones oculares por no seguir las indicaciones adecuadas o por usar métodos caseros como CDs o gafas de sol dobles. Los síntomas de daño ocular, como visión borrosa o manchas oscuras, pueden tardar horas en manifestarse y son indicativos de retinopatía ocular. Es crucial acudir a un especialista si los problemas persisten, especialmente en niños que pudieron no haber usado protección adecuada.
* Resumen supervisado por periodistas.
Hace más de un siglo que no se veía algo así en España. Desde 1912. Desde ese año en que tuvo lugar el que hasta el pasado 12 de agosto fue el último eclipse total que se vio en el país. Un fenómeno único. Uno del que millones y millones de personas estaban pendientes y por el que elevaron la vista al cielo. Lo hicieron, a priori y como así se dijo, con las gafas especiales y específicas para ello. Con unas que debían estar homologadas y con las que incluso había riesgos para los ojos en caso de confianzas excesivas con el evento astral.
Y es que, horas después de tal belleza que el universo ha regalado, llega lo que llega. Llegan los problemas y las lesiones oculares. Llega lo que llega en caso de haber observado el fenómeno con unas gafas inadecuadas o incluso por aún habiéndolo visto con ellas haberse confiado. Habérselas quitando antes de tiempo o habérselas puestos después. Por lo que sea. Por los daños que provoca en la retina la radiación solar y que pueden ser graves e incluso irreversibles.
¿Y qué efectos son estos? Los primeros síntomas de daños oculares a causa del eclipse pueden tardar varias horas en manifestarse. Porque el principal peligro es el hecho de que es una lesión silenciosa. Una que no se nota cuando se expone al problema sino que llega pasado un tiempo. Porque no hay receptores de dolor y genera por ello esa sensación de falsa seguridad de como no se nota nada en tal instante se puede observar más y más el fenómeno.
Porque las imprudencias que parecían no haber pasado factura durante esos minutos sí que terminan pasando factura. Sí que tiene consecuencias el usar métodos caseros como un CD o incluso ponerse dos gafas de sol a la vez. Sí que tiene consecuencias haber visto el eclipse con una radiografía o con algún tipo de protección ocular no homologada. Ahora, pasadas las horas, es cuando llega tan posibilidad. Es cuando llega tal desenlace.
Visión borrosa, manchas oscuras...
Es cuando llegan las molestias. Es cuando llegan efectos como la visión borrosa, la aparición de manchas oscuras o la distorsión de imágenes. Todas ellas, indicativas de una retinopatía ocular. Especial atención también a la alteración en la percepción cromática o a la distorsión de las líneas de lectura.
Y aunque la sequedad o la sensación de tener arena en los ojos pueden ser molestias sin excesiva relevancia que con el tiempo se quitan y que incluso pueden suceder por exposición a las pantallas, el que aparezca una mancha en el centro de la imagen es señal de que hay que someterse a una revisión oftalmológica.
La clave está en acudir al especialista en caso de que todos los síntomas oculares perduren en el tiempo una vez acabado el eclipse y que haya problemas evidentes para una visión normal.
Especial atención en los niños
Porque un fenómeno así hizo que muchos miraran al cielo sin tener lo que debían tener puesto o confiándose aún teniéndolo puesto. Por no saber cuándo vuelve el Sol. Por no ser capaces de predecir cuándo aparece de nuevo después de esa ocultación total cuando es ese el momento en el que la radiación llega al ojo con plena intensidad.
Especial atención en los niños, por si se han quitado las gafas jugando con ellas o por la opción de que se hayan despistado. Y también en caso de haber observado el fenómeno con gafas adquiridas por canales de venta no autorizados en Internet.
Sea como sea, vigilancia total sobre los ojos una vez pasado el eclipse. Aunque parezca que no y que todo está bajo control, estas lesiones aparecen pasadas unas horas y hay que estar pendiente en caso de que aparezcan los síntomas. Si son graves, al oftalmólogo; si son leves y persisten, también.