Políticos y sagas
De los Kennedy a los Kirchner: así se aprovechan del apellido las sagas familiares para construir una identidad política
Los detalles Antes de que Kim Jong-un amenazase Occidente con sus bombas, su padre y su abuelo gobernaron la mitad norte de la península de Corea. En realidad, ese país solo ha conocido una dinastía desde su fundación: los Kim.
Resumen IA supervisado
El 28 de julio, 36 años después de que Alberto Fujimori fuera proclamado presidente de Perú en 1990, su hija Keiko Fujimori ha sido elegida presidenta, siendo la primera mujer en lograrlo por voto popular en el país. El fujimorismo, un movimiento populista entre conservadurismo y liberalismo, vuelve al poder un cuarto de siglo después. Este fenómeno de sagas políticas también se observa en los Kennedy, los Kirchner y los Trudeau, quienes han utilizado sus apellidos como marcas políticas. En regímenes autoritarios, los Kim en Corea del Norte y los Castro en Cuba son ejemplos de dinastías políticas, al igual que la familia Rajapaksa en Sri Lanka, que concentró el poder hasta la crisis económica de 2022.
* Resumen supervisado por periodistas.
El mismo día, 28 de julio, pero con 36 años de diferencia. En 1990 Alberto Fujimori era proclamado presidente de Perú. Este martes, lo ha sido su hija, Keiko Fujimori. Es la primera mujer elegida por voto popular en la historia del país andino. El fujimorismo es un movimiento populista que oscila entre el conservadurismo y el liberalismo. Keiko ganó las elecciones por solo 50.000 votos y asegura que tendrá mano dura contra los criminales.
De esta forma, la saga más poderosa de Perú vuelve al poder un cuarto de siglo después. El apellido actúa como una marca política, no solo en Perú. Los Kennedy, los Kirchner o los Trudeau son un buen ejemplo. Aunque donde más abundan es en los regímenes autoritarios.
Antes de John Fitzgerald Kennedy, su padre, Joseph Kennedy había abierto el camino político. Fue un millonario que utilizó su fortuna para impulsar las carreras políticas de sus hijos. Todos recordamos al presidente JFK, pero no hay que olvidar que su hermano Ted ocupó un escaño en el Senado durante casi 50 años y Robert Kennedy fue fiscal general y llegó a ser candidato. Tres hermanos estuvieron cerca de la presidencia, aunque dos fueron asesinados. Ahora Robert Kennedy Junior sigue manteniendo a los Kennedy cerca del poder: es el polémico secretario de Sanidad de Trump.
Los Kirchner son la única saga política moderna construida a través del matrimonio. Néstor gobernó Argentina de 2003 a 2007. En ese año se echó a un lado y apoyó la candidatura de su mujer, Cristina Fernández de Kirchner, que llegó al poder. Un ejemplo perfecto de cómo aprovecharse del apellido para construir una identidad política capaz de perdurar dos décadas.
En esta línea también destaca el ex primer ministro de Canadá Justin Trudeau, quien llegó al poder tres décadas después de que lo hiciese su padre, que estuvo al frente del país 15 años.
Antes de que Kim Jong-un amenazase Occidente con sus bombas, su padre y su abuelo gobernaron la mitad norte de la península de Corea. En realidad, ese país solo ha conocido una dinastía desde su fundación: los Kim —padre, hijo y nieto— han sido los líderes. Y la sucesión se está preparando. Todo apunta a que será la hija del actual líder Kim Ju-ae quien tome el relevo.
Durante 61 años, Cuba tuvo un dirigente que se apellidaba Castro: primero fue Fidel y luego Raúl. El partido comunista sigue al frente de Cuba, pero ahora con un nuevo líder, Miguel Díaz-Canel.
Pero la mayor concentración de poder de una familia se produjo en Sir Lanka. Allí, simultáneamente, el presidente, el primer ministro, el ministro de Defensa y el de Finanzas pertenecían a la familia Rajapaksa. Solo la crisis económica de 2022 pudo terminar con ellos. Ellos son ejemplos que demuestran que el apellido es, en ocasiones, el mejor eslogan político.