Sin abrir la boca

Trajes con puñales más allá del 'vestido de la venganza' de Lady Di: Jackie Kennedy, Thatcher o Mandela también usaron su ropa para hablar al mundo

El contexto El vestido que Diana de Gales usó el día en el que príncipe Carlos —ahora rey de Inglaterra— hizo público que le había sido infiel ha salido a subasta.

El 'vestido de la venganza' va a ser subastado. Sí, el mismo que Lady Di se puso la noche en la que el príncipe Carlos —ahora rey— hizo público que le había sido infiel. Diana de Gales sabía que esa noche todos la estarían mirando, y decidió ponerse ese mítico vestido para demostrar que estaba en su mejor momento.

Llevaba tres años colgado en su armario, sin atreverse a ponérselo porque era demasiado provocativo. El día había llegado y terminó por convertirse en todo un icono, puesto que Diana logró que su vestido hablase por ella, inaugurando, así, un nuevo modelo de comunicación. Ahora bien, en la historia existen otros trajes con puñales, que permitieron dar un zasca sin abrir la boca.

Uno de ellos es el traje rosa ensangrentado, con el que la viuda de John Fitzgerald Kennedy mandó al mundo un mensaje cuando el sucesor de su marido juró el cargo. Habían pasado solo unas horas y Jackie pudo haberse cambiado el vestido, pero no porque quería contar que, aunque hubiera un nuevo presidente, nadie olvidase lo que había pasado. Así, sin abrir la boca, Jackie lo dejó todo muy claro.

También Margaret Thatcher construyó su imagen de dama de hierro apoyándose en su ropa. Siempre de traje, casi siempre de azul —el color de su partido—, acompañado de una camisa con lazo. En un mundo dominado por hombres, antes de empezar a hablar, Thatcher ya te había dicho que ella era la que mandaba.

Por su parte, para Hillary Clinton sus pantalones blancos fueron fundamentales en su campaña electoral, puesto que el movimiento que luchó para que las mujeres pudieran votar vestía de blanco. Ese fue el guiño de Hillary a su electorado femenino.

Otro caso es el de las coloridas de Nelson Mandela, con las que mandaba el mensaje político de que había una nueva Sudáfrica, en la que ni eran ni vestían como en los tiempos previos. Esas camisas estampadas dejaban claro que ya no hacía falta llevar corbata para presidir su país.

En otras ocasiones, el traje lleva directamente escrito el mensaje. Por ejemplo, la política demócrata Ocasio-Cortez llegó a llevar un traje con la frase 'impuestos para los ricos'. De hecho, lo hizo en una gala en la que se reunía a las personas más ricas y poderosas de Estados Unidos (EEUU).

Otro ejemplo más reciente que recuerda que la ropa también sabe hablar es el del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, el cual utilizó su uniforme militar para recordar en cada acto público que su país estaba siendo invadido por Rusia. Un mensaje poderoso que no ha dudado en llevar a todos los parlamentos de países extranjeros que ha visitado en estos últimos años.

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