Uno de los peores incendios de Aragón

"Locos por volver" e impresión por un paisaje desolador: los evacuados por el incendio de Riglos regresan a casa

Los detalles Las más de 300 personas que han podido regresar a sus pueblos celebran que sus viviendas sigan en pie y lamentan las consecuencias del fuego que ha dejado "el monte negro".

Vuelta de los vecinos a Bailo, donde se entregan garrafas de agua para los vecinos en el ayuntamiento, como consecuencia del incendio en las Peñas de Riglos (Huesca).EFE/ Javier Blasco

Felices porque estaban "locos por volver" a sus casas, que "al menos han quedado" en pie, pero impresionados por el paisaje que han encontrado en sus pueblos, "desde donde se ve el monte negro". Así se han mostrado algunos de los vecinos desalojados por el incendio de Las Peñas de Riglos (Huesca) que este miércoles han podido volver a sus domicilios.

Son los de Santa María de la Peña, Salinas de Jaca, Villalangua, Larués, Bailo, Arbués y Alastuey, un total de 378 personas de siete poblaciones, que podrían elevarse a 546 si durante este miércoles se incorporan también los vecinos de Triste, La Peña Estación, Yeste y Anzánigo. En total, el fuego desalojó a 1.046 personas de 19 localidades.

Alicia Galindo, vecina de Arbués, ha explicado que ya había podido acercarse al pueblo antes para recoger a su gata, pero aun así le sigue impresionando el paisaje quemado alrededor de la localidad. “Desde el pueblo se ve el monte negro”, ha aseverado. Se siente “muy feliz” por regresar a su pueblo, en el que “por lo menos han quedado las casas, y es lo importante”, aunque ha afirmado que la limpieza de la ceniza y el olor a humo va a copar gran parte de su tiempo en los próximos días.

Una pesadilla

El tiempo que ha estado evacuada se ha alojado en el domicilio de su hermana en Jaca, aunque estaba “loca por volver a casa”, después de unos días de incertidumbre y frustración. “Parecía que no acababa nunca, era una pesadilla”, ha descrito Galindo, quien ha reconocido "el gran valor" de los bomberos forestales y servicios de extinción durante los trabajos para contener uno de los peores incendios de Aragón.

Al alcalde de Bailo y vecino de Larués, Javier Solana, el regreso y ver el nuevo paisaje que asola estas localidades no le ha provocado una impresión repentina porque durante estos días ha estado trabajando “codo con codo” con los servicios de extinción. “Hemos ayudado con tractores y algún batefuego. Hacíamos revisiones cuando los medios tenían que marchar a los sitios más gordos y revisábamos para controlar algún rebrote”, ha indicado.

Solana ha destacado el esfuerzo realizado por vecinos, agricultores y voluntarios durante estos días, con situaciones que han supuesto dejar de lado el trabajo, asumir costes económicos y quitar horas al sueño. Ha indicado que, a la vuelta, el suministro eléctrico funciona correctamente y hay agua para las necesidades domésticas, aunque de momento no es apta para el consumo humano, a expensas de lo que digan las pruebas que se están realizando en el laboratorio.

De hecho, el Gobierno de Aragón ha establecido un dispositivo para distribuir cinco litros de agua embotellada por persona y día mientras no concluyan las analíticas. Además, agricultores de la zona continúan llevando cubas de agua a una piscina de Santa Cruz de la Serós para facilitar la carga de los helicópteros de extinción. “Se han llevado muchos medios de extinción y siguen dependiendo de que lleven esas cubas de agua. Luego dicen que harán alguna donación, pero son cosas que nos están costando dinero, mientras retiran los medios desplegados”, ha lamentado.

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