Tenían mucha relación

Así vivió la familia Iglesias el secuestro de 'Papuchi': "Isabel Preysler ya estaba casada con el marqués de Griñón, pero fue quien avisó a Julio"

Durante horas, nadie supo qué había ocurrido. Un viaje cancelado, una comida a la que nunca llegó y una ausencia cada vez más inquietante. Anatomía de... reconstruye cómo la familia Iglesias descubrió que detrás de aquella desaparición se escondía algo mucho peor.

La desaparición del doctor Julio Iglesias no provocó una alarma inmediata. Al principio, quienes le esperaban pensaron que podía haber sufrido un accidente o encontrarse indispuesto. Según recuerda la periodista Mábel Galaz en Anatomía de..., las primeras personas que detectaron que algo iba mal fueron su novia, Begoña, y un amigo abogado con el que había quedado a comer aquel 29 de diciembre de 1981.

La preocupación fue creciendo con el paso de las horas y la inquietud terminó transformándose en certeza. La denuncia por desaparición llegó 20 horas después.

Mientras tanto, comenzaba otra carrera paralela: decidir cuándo informar a Julio Iglesias. El encargado de gestionar aquellos primeros momentos fue Carlos Iglesias, hermano del cantante.

Su reacción fue intentar contener la situación. "No quiere dar la voz de alarma, no quiere hablar con Julio todavía", explica la biógrafa. Sabía perfectamente cómo iba a reaccionar su hermano.

Finalmente, quien terminó comunicándole la noticia fue una persona que seguía muy unida a la familia pese a que su vida ya había tomado otro rumbo. Según recuerda Mábel Galaz, Isabel Preysler se encontraba entonces en Suiza y ya estaba casada con el marqués de Griñón. Sin embargo, seguía manteniendo una excelente relación tanto con Julio Iglesias como con su exsuegro.

Fue ella quien acabó avisando al cantante de que su padre había desaparecido.

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