El Club de la Comedia
El monólogo de Joaquín Reyes sobre el Trivial Pursuit: "Dicen que no sé perder y lo que pasa es que no sé ganar, por eso me cabreo"
Lo que empezó como un simple juego de mesa acabó convertido en una experiencia casi religiosa para Joaquín Reyes, que recordaba en este monólogo de El Club de la Comedia cómo el Trivial Pursuit transformó las reuniones familiares, las discusiones domésticas y hasta su forma de entender la vida.
La Navidad de 1986 marcó un antes y un después en la historia reciente de una familia manchega. O, al menos, así lo sostiene Joaquín Reyes, que confesaba en este monólogo de El Club de la Comedia que la llegada del Trivial Pursuit fue recibida con una devoción difícil de explicar. "Nosotros estuvimos un mes adorando la caja", recuerda el humorista, antes de rematar que el juego permaneció intacto "hasta que bajó Moisés y dijo: 'Abridlo, es un juego'". Según su relato, el envoltorio tenía tanta categoría que muchas casas lo exhibían en el salón "porque daba prestancia".
El descubrimiento del contenido tampoco defraudó. Reyes aseguraba que en aquella caja había "3.600 preguntas", una cifra que le parecía inabarcable para alguien que, hasta entonces, solo manejaba tres cuestiones existenciales: "¿Qué hay de comer?", "¿Me das la paga para el finde?" y "¿Cuánto falta?". Gracias al Trivial, afirmaba haber aprendido datos tan imprescindibles como que "los hipopótamos tienen el sudor rosa" o que "las cerdas tienen 14 mamas".
Las partidas, eso sí, estaban lejos de ser un remanso de paz. El cómico, además de reconocer que se ponía nervioso con cualquier juego de mesa y que su principal problema era que no sabía ganar y que por eso se cabreaba, recordaba discusiones eternas con frases inevitables como "Yo leo", respondidas de inmediato con un demoledor "No, tú no, que lees muy despacio".
También estaba la preocupación del dueño del juego -"Las está metiendo bien... es que las está metiendo al revés"- y una tensión creciente porque, según resumía, "ahí lo que se estaba dilucidando es quién era más idiota".
Aun así, Joaquín concluía que el Trivial tenía una ventaja insuperable: "Si no sabías algo, le dabas la vuelta a la tarjeta y ya está". Un sistema que, lamenta, todavía no ha sido implantado en la vida real.
*Con motivo del 20 aniversario de laSexta, recordamos algunos de los programas que han marcado la historia de la cadena y han acompañado a varias generaciones de espectadores.