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Mikel Herrán comparte las modas que surgieron en el antiguo Egipto para evitar que la gente reutilizara los sarcófagos
El historiador repasaba en el Intermedio cómo se habían reciclado los ataúdes a lo largo de la historia.
Mikel Herrán visitaba El Intermedio para hablar sobre la reutilización de elementos relacionados con los difuntos, algo que, como indicaba, "los arqueólogos nos encontramos en muchas épocas y por muchos motivos".
El historiador indicaba que, en muchas culturas, el propio ritual de los enterramientos incluye moverlos. "Por ejemplo, en Jericó, lo que hoy es Palestina, hace unos 9.000 años era muy común enterrar a los muertos debajo de las casas y a algunos los acababan desenterrando, al cabo de un tiempo, para sacar su cráneo, cubrirlo de yeso y decorarlo con conchas", explicaba.
"Si nos centramos en los ataúdes específicamente, el gran motivo para reutilizarlos era la falta de recursos", señalaba. Herrán explicaba que, por ejemplo, en el antiguo Egipto, "la madera era un bien muy preciado, así que encontramos muchos sarcófagos en los que, décadas o siglos después, se sacaba la momia, se decoraba la caja y se le buscaba un nuevo inquilino".
Herrán explicaba que aunque la creencia popular sea que las tumbas estaban selladas para siempre, esto no es así. "Oficiales, familias y vecinos abrían las tumbas, las inspeccionaban o las volvían a cerrar", contaba. "Muchos de estos sarcófagos súper decorados que hoy tenemos en los museos en realidad fueron detallados por el nuevo dueño a partir de un sarcófago anterior, o estaban hechos con piezas de distintos sarcófagos viejos", relataban.
Otros usos
Era tan habitual reutilizar los sarcófagos, que surgieron nuevas modas para protegerlos, como, por ejemplo, cubrirlos con betún. Otros preferían usar ataúdes sin decorar para demostrar que la madera era fresca y, de esta manera, demostrar que la familia tenía dinero como para usar uno nuevo.
En ocasiones, a los sarcófagos se les daba otros usos. "Por ejemplo, hubo sarcófagos romanos que se utilizaron de nuevo como altares de iglesias", indicaba Mikel. "a otros les hacían un agujero y se utilizaba como alberca".
"Algunos sarcófagos de piedra se convertían en fuentes mágicas", explicaba. Fue el caso del sarcófago de Hapmen, elaborado con granito negro y decorado con jeroglíficos "que nadie entendía". Se pensó, por aquel entonces, que eran hechizos mágicos. "En el Egipto medieval, el sarcófago se convirtió en la fuente de los amantes de la que se decía que si bebías, te curaría de los males de amor", añadía.
(*) Desde laSexta.com estamos recuperando los mejores momentos de El Intermedio.