Entrevista completa

La entrevista completa de El Gran Wyoming con Aimar Bretos en La Noche de Aimar

En La Noche de Aimar, Wyoming repasa desde una infancia marcada por la disciplina y la depresión de su madre, hasta su despertar político en la universidad, su visión sobre la sanidad pública, la corrupción en España y una agresión que sufrió "hace no mucho".

"Uno hace cosas para que le quieran", asegura el Gran Wyoming, presentador de El Intermedio, que se ha sentado frente a Aimar Bretos en La Noche de Aimar para repasar toda su trayectoria: "Quiero ser un mensaje de esperanza para todos aquellos que temen la senectud".

Comenzando por reflexionar sobre su carácter y su manera de afrontar la vida, se define como alguien "verborreico" y recuerda una infancia distinta a la actual, hablando del papel de sus padres en su educación, marcada por roles muy definidos en la época. "Fui muy buen hijo porque no me veían el pelo. El tema es que yo no estaba diagnosticado de esta cosa que tengo; ahora lo llaman déficit de atención, hiperactividad...Todo eso soy yo", ha confesado.

El presentador de El Intermedio también se ha sincerado sobre cómo vivió la depresión que sufrió su madre en un contexto de fuerte estigma social, recordando el silencio que rodeó aquella situación familiar y los tratamientos de la época: "Mi madre era un ser extraordinario. Una madre nunca deja de serlo. Yo sabía de su bondad, pero al mismo tiempo era casi un ser clandestino".

El programa también repasa su juventud en instituciones como la OJE, miembro de la OJE (Organización Juvenil Española), que dependía directamente de la Falange, y el Opus Dei. "Me echaron a los 14 años, pero lo la letra con sangre entra es verdad. Eso sí, es un sistema adecuado", resume el presentador, quien también recuerda anécdotas de su paso por la mili.

El hombre que rompió el guion

En el plano artístico, explica cómo dejó la música profesional porque "cantaba de una forma dudosa, por no decir que era una puta mierda de cantante". "Si el talento hubiera sido paralelo a mi melomanía y a mi amor por la música hubiera sido el número uno del mundo", ha bromeado.

Además, ha reivindicado su papel como pionero en romper con el guion sobre el escenario, recordando que, en un contexto en el que todo debía estar escrito, empezó a hablar directamente al público: "Fui la primera persona que habló en un escenario sin guion. Estaba terminantemente prohibido y si alguien se salía del texto, el policía te podía meterte un puro", ha rememorado durante la charla.

Su despertar político llega en la universidad. Al entrar en Medicina, se encontró con fuerte presencia policial en un contexto de protestas estudiantiles. Ese episodio, asegura, fue clave para entrar en contacto con la "contestación". Pese a ello, reconoce que nunca llegó a militar en ningún partido político:"Yo era más anarquista, más hippie. Fumaba muchos porros y no podía militar porque la militancia entonces era algo muy serio: te jugabas años de cárcel y torturas".

"Me dijeron 'hijo de puta, rojo'"

Ya en la actualidad, Wyoming reflexiona sobre la corrupción en España y carga contra PP y Vox por la privatización de la Sanidad: "No entiendo cómo el pueblo está dispuesto a dilapidar la mayor riqueza que tenemos".

El presentador desvela además episodios de violencia que ha sufrido a lo largo de su vida, tanto en su juventud como en años recientes, en los que ha sido insultado o agredido en la calle: "Lo oculté. Dije que había sido jugando al baloncesto, que me habían dado un codazo. Fueron tres gilipollas por la calle que me dijeron 'hijo de puta, rojo'. Me di la vuelta y me calzaron una hostia. Fue hace poco, hace no mucho".

Su gran apoyo y su gran ausencia

Volviendo a la música, Bretos sorprende a Wyoming con un emotivo mensaje de su amigo y compañero de escenarios Joaquín Sabina. Según señala, hay "una cosa por encima de todas" que siempre le agradecerá al maestro: haber reconocido su talento cuando apenas daba sus primeros pasos. "Yo era muy poca cosa, él estuvo ahí y fue quien dijo: 'este chaval mola'". Además, el presentador recuerda cómo vivió algunas giras junto al maestro por cárceles como Carabanchel o Yeserías.

La entrevista concluye rememorando su estrecha amistad con Javier Krahe, "su gran ausencia", y recuerda cómo pasaba horas escuchándole. Además, su amigo Pablo Carbonell le sorprende interpretando 'Mi mano en pena', una de las canciones del cantautor.

*Añade laSexta como tu medio de referencia en Google y no te pierdas toda la actualidad y el mejor contenido.