En Salvados
"Que no vendan libertad": Delgado se presenta como el diputado de barrio y reparte culpas entre PSOE y PP por los fracasos del Gobierno
¿Qué ha dicho? El candidato del Frente Amplio se sienta en Salvados con Gonzo para cuestionar la gestión del Ejecutivo de Pedro Sánchez, cargar contra las élites económicas y defender que en la izquierda haya más "discusión en torno al fondo y no la figura".
Emilio Delgado tiene muy presente de dónde viene. El candidato de Frente Amplio por Madrid recibe a Gonzo en Móstoles, la ciudad en la que creció y en la que todavía vive (aunque ya no en un piso de alquiler propiedad de un fondo buitre) para recorrer sus calles y repasar una trayectoria política marcada por sus orígenes familiares, su paso por Podemos y su llegada a la política institucional.
El paseo comienza con algunos encuentros inesperados. Varios vecinos interrumpen la conversación para saludar al político, aunque no todos tienen la misma opinión sobre él. Uno de ellos, que asegura conocerlo desde su etapa como concejal, le reprocha que ahora tenga menos "labia" que entonces. Otro vecino cuestiona su alianza con Ada Colau, a quien considera "independentista". Delgado le responde que no lo es y reivindica su trayectoria en la defensa de las personas desahuciadas.
El recorrido permite al candidato recordar sus orígenes. Su padre llegó de Extremadura, donde había trabajado como pastor de ovejas, y terminó convirtiéndose en oficial de primera de albañilería. Su madre, costurera en Toledo, se dedicó después a las tareas domésticas. Delgado recuerda especialmente el compromiso sindical de su padre, que trabajaba durante el día en la construcción y después dedicaba su tiempo a organizar asambleas.
"Mi familia es una familia de izquierdas", explica. De pequeño acudía con sus padres a manifestaciones y recuerda una fotografía especialmente significativa junto a Marcelino Camacho. Una educación que, según cuenta, le proporcionó "un anclaje en el mundo" y una perspectiva de clase que sigue marcando su manera de entender la política.
Como ejemplo, recuerda algunos de los trabajos que desempeñó antes de entrar en política: desde montar castillos hinchables hasta trabajar disfrazado de conejo en las ferias porque abandonó por orgullo el taekwondo cuando estaba a punto de ser olímpico. Una experiencia que le permitió conocer realidades sociales muy distintas y comprender que no todo depende del esfuerzo individual. "Esto no va de meritocracia", sostiene, porque "partimos en una posición de carrera muy distinta" y "tanto la pobreza como la riqueza se heredan en la mayoría de ocasiones".
Delgado también recuerda las dificultades que encontró cuando pasó de trabajar en barrios con chavales en situaciones de riesgo social a ocupar un escaño en la Asamblea de Madrid. Allí, asegura, hubo personas que le hicieron sentir que no pertenecía a ese espacio. "No solamente lo sentía, sino que me lo hacían sentir", recalca. Recuerda incluso a Esperanza Aguirre llevándose las manos a la cabeza ante la llegada a la política de personas procedentes de los movimientos sociales y de los barrios populares.
Pero ese clasismo, según Delgado, no se limitaba a la derecha. "Hay una endogamia muy grande a todos los niveles", afirma. A su llegada a la Asamblea le sorprendió comprobar que muchos políticos de diferentes partidos se conocían de antes, que sus hijos compartían colegios y que existían redes de contactos a las que él no había tenido acceso. "Yo venía de hacer movimiento social y vecinal en mi barrio", recuerda.
Los "sapos" del PSOE
Gonzo no duda a la hora de preguntarle a Delgado por el balance de la legislatura y por la responsabilidad de Sumar después de haber formado parte del Gobierno. Un tema espinoso para muchos que el entrevistado no quiere esquivar.
"No es lo mismo tener el poder que gobernar ni gobernar que estar en el Gobierno", apostilla acerca de la situación de Sumar y defiende la labor del partido y del Ejecutivo en general: "Hemos estado gobernando en un Parlamento muy concreto, con unas limitaciones que eran las que había y, a pesar de ello, hemos subido las pensiones y el salario mínimo, hemos creado empleo y avanzado en derechos sociales".
Delgado culpa directamente a la derecha española de impedir que "la buena marcha de la economía española llegue a los salones de las casas". Aún así, reconoce que ha habido actuaciones del PSOE que no comparte. Los "sapos" de los que habló ya en su día en Salvados Teresa Rodríguez, de Adelante Andalucía.
"No me gusta ver a la Policía de este Gobierno golpeando profesores", añade. También critica que la situación de la vivienda se presente por la propia ministra encargada de ella como una cuestión que depende de la "buena voluntad" de los propietarios.
Delgado es especialmente tajante al referirse a los escándalos que han salpicado al entorno socialista: "No me ha gustado ver casos de corrupción de muy difícil explicación y estoy pensando, por ejemplo, no solamente en Koldo y en Ábalos, sino también en qué hace un expresidente de mi país teniendo millones de euros en joyas en una caja fuerte sin declarar".
El candidato considera que hay que normalizar las discrepancias dentro de un Ejecutivo de coalición, pero recuerda que algunas medidas impulsadas por Sumar fueron rechazadas inicialmente por el PSOE. Entre ellas, cita el contrato indefinido de alquiler.
Gonzo también le pregunta por la apropiación de determinados logros del Gobierno por parte de Pedro Sánchez, como la subida del salario mínimo, impulsada desde el Ministerio de Trabajo. Delgado resta importancia a quién se atribuya el mérito: "Lo que me importa es que mucha gente está cobrando mucho más del salario mínimo de lo que cobraba antes y vive mejor".
Su relación con Rufián y la salida de Podemos
La entrevista también aborda el acto que Delgado protagonizó con Gabriel Rufián y las expectativas que despertó sobre una posible confluencia de las izquierdas.
El candidato explica que fue él quien llamó al portavoz de ERC para organizar aquel encuentro. Sin embargo, matiza que su intención no era tanto hablar de cómo debían organizarse los partidos como abrir una reflexión sobre el mensaje político que necesitaba la izquierda. "Me preocupa que hay mucha discusión en torno a la forma en la que van a concurrir los partidos y poca discusión en torno al fondo", explica.
Preguntado por la decisión de Rufián de acercarse a Podemos y por la posibilidad de haber construido una candidatura unitaria más amplia, Delgado evita los reproches. "No voy a perder un segundo ni en críticas ni en desavenencias ni en ajustes de cuentas", asegura. "Donde me van a ver es 30 días apretando el acelerador lo máximo posible para conseguir que este país vaya mejor", añade.
También explica por qué abandonó Podemos, donde militó entre 2014 y 2019. "Se tomó un camino que no era el que yo compartía", resume. Delgado defiende una propuesta política transversal, capaz de convencer a quienes no comparten inicialmente sus posiciones, y considera que aquel ciclo de Podemos se había agotado.
Sobre la ausencia de otras formaciones en Frente Amplio, integrado por 15 partidos, insiste en que no quiere convertir la campaña en un ajuste de cuentas: "Si uno no quiere entrar, pues que no entre. Y todo el respeto del mundo y carril libre".
La vivienda ocupa otro de los grandes bloques de la entrevista. Gonzo le pregunta por la huelga general convocada por la vivienda a propuesta de las organizaciones de izquierda y por su capacidad para influir en unos poderes económicos que no dependen directamente del voto ciudadano.
Delgado sostiene que no se trata de una huelga contra el Gobierno, sino contra otros poderes que también condicionan la vida de la población. "El poder no es solo el Gobierno", explica, y señala directamente a los grandes propietarios, los especuladores y los poderes económicos, financieros y mediáticos.
Al hablar de los jóvenes, cada vez más influenciados por los mensajes que lanza la extrema derecha a través, sobre todo, de las redes sociales, se muestra indignado: "La rebeldía debería ir dirigida contra esas élites tecnológicas, financieras y económicas que tienen mucho poder, que no se presentan a las elecciones, pero que están determinando cómo vamos a vivir".
Delgado defiende que la vivienda debe entenderse como un derecho y no quedar en manos de un mercado que está expulsando a millones de personas y responsabiliza a la Comunidad de Madrid de no haber incrementado la oferta pública de vivienda al ritmo del crecimiento de la población. "Que no nos vendan libertad cuando la libertad consiste en decidir si te quedas con tus padres hasta los 45 años o acudes a un mercado privado prohibitivo", sostiene.
Seguridad, inmigración y los hombres jóvenes
Gonzo también pone sobre la mesa algunas de las cuestiones que más dificultades generan a la izquierda en el debate público: la seguridad, la inmigración y el alejamiento de parte de los hombres jóvenes.
Delgado reconoce que su espacio político ha podido perder de vista a estos últimos y defiende que no se puede imponer a nadie "cómo debe vivir su masculinidad". "Si te gusta el deporte, si te gusta ver 'Rambo' o lo que sea", explica, antes de insistir en que "juzgar menos ayuda a generar vínculos que permiten después hablar de otras cosas".
También reivindica que la izquierda no deje en manos de la derecha el discurso sobre la seguridad. Asegura que hay barrios en los que existen problemas reales y que es necesario abordar sus causas sin asociarlos automáticamente al origen de sus habitantes. "Lo que está sobrerrepresentado en las cárceles son los códigos postales de barrios que llevan décadas de abandono", afirma.
En su opinión, la desigualdad y la falta de servicios públicos explican la mayoría de los problemas que atraviesan determinados barrios. Por eso, defiende que la seguridad debe formar parte de cualquier política de igualdad: "El mismo derecho a sentirse seguro tiene alguien que viva en Vallecas o en Móstoles que alguien que viva en La Moraleja".
"En este país hay mucha gente que quiere trabajadores sin derechos y empresarios sin obligaciones", condena.
Abascal, Tellado y Álvarez de Toledo
La conversación termina mirando al futuro político de Delgado y a su posible llegada al Congreso de los Diputados. El candidato por Madrid de Frente Amplio reconoce que tiene ganas de enfrentarse a algunos de los representantes de la derecha y menciona expresamente a Cayetana Álvarez de Toledo, Santiago Abascal y Miguel Tellado.
"Nos hablan del valor del esfuerzo gente que tiene menos vida laboral que Tarzán", asegura sobre el líder de Vox. Una frase que no descarta decirle a la cara en algún momento.
A Tellado le reprocha contribuir a contaminar el debate público: "Es una persona que no tiene ningún aporte a la convivencia de este país, que genera veneno cada vez que habla".
Y sobre Álvarez de Toledo, critica que representantes de una tradición ideológica que se opuso a la llegada de la democracia pretendan explicar a los demás qué sacrificios exige defenderla.
Pese a las dificultades que reflejan las encuestas, Delgado asegura que afronta la campaña con intención de remontar. Su objetivo inmediato es superar el 10% de los votos, una barrera que considera decisiva para multiplicar la representación parlamentaria de Frente Amplio. "Las grandes historias épicas empiezan con los héroes de rodillas", concluye.
*Vuelve a ver 'Salvados: Emilio Delgado, diputado de barrio' en atresplayer.