SEGÚN LA OMM
El agujero de la capa de ozono sobre la Antártida es uno de los más pequeños de las últimas décadas
La Organización Meteorológica Mundial atribuye esta evolución al éxito de las medidas internacionales para reducir las sustancias químicas que dañan la capa de ozono.
El agujero de ozono de la Antártida en 2025 fue uno de los más pequeños de las últimas décadas, anunció hoy la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que sostuvo que esto muestra cómo medidas internacionales pueden tener éxito, preservando en este caso la capa de ozono que protege a los seres vivos de los nocivos rayos ultravioleta (UV).
Si la tendencia se mantiene "podemos esperar una recuperación total", aunque dentro de varias décadas, dijo la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo.
La mejora de la capa de ozono ha sido constante desde el año 2000 y, según las mediciones de la OMM, el agujero de ozono del año pasado se situó entre el cuarto y el quinto más pequeño desde que se observó una grave reducción de su tamaño en 1992.
"Este es el segundo año consecutivo en el que tanto la profundidad como la extensión del agujero de ozono se situaron significativamente por debajo de la media de 1990-2010", señala el boletín sobre la capa de ozono publicado este miércoles por la OMM.
Las variaciones de la capa de ozono que se han observado recientemente corresponden a una tendencia a largo plazo hacia su recuperación.
Para la OMM esto "refleja el éxito del Protocolo de Montreal, que eliminó progresivamente sustancias químicas -como los clorofluorocarbonos (CFC)- que antes se utilizaban en la refrigeración, las espumas contra incendios y otros usos comunes", y que se demostró destruyen la capa de ozono.
Sin embargo, esos CFC fueron reemplazados en gran medida por los hidrofluorocarbonos (HFC), que no dañan la capa de ozono, pero sí son potentes gases de efecto invernadero utilizados ampliamente en tecnologías de refrigeración cotidianas, como frigoríficos, aparatos de aire acondicionado, espumas aislantes y algunos equipos médicos e industriales.
En 2016, cerca de 200 países suscribieron un acuerdo para reducir gradualmente los HFC, algunos de los cuales retienen miles de veces más calor que el dióxido de carbono, a pesar de que permanecen en la atmósfera durante un tiempo mucho más breve.
Por otra parte, la OMM indicó que aunque hubo avances sustanciales en la lucha contra el agotamiento del ozono, las mediciones realizadas en las últimas décadas muestran un aumento significativo del número de días con valores elevados del índice UV.
Inicialmente este índice se desarrolló para medir el agotamiento de la capa de ozono y ahora sirve como norma sanitaria internacional para la protección frente a los rayos UV, que causan un mayor riesgo de cáncer de piel, entre otras afecciones.
Desde mediados de la década de 1990, la radiación UV ha aumentado hasta un 20% en algunas zonas de Europa, lo que se atribuye principalmente a una reducción de la nubosidad y al consiguiente aumento de la duración anual de la insolación.