Astronomía, divulgación, descubrimientos, ecología, innovación...
EL PODER DE LOS HÁBITOS
El modelo singapurense, que ha dejado atónitas a las redes, desvela las claves de su juventud: sin cirugías, con hábitos sencillos y una alimentación estrictamente cuidada.
El modelo y fotógrafo singapurense Chuando Tan se ha convertido en un fenómeno viral en las últimas semanas tras alcanzar los 60 años con una apariencia física que ha dejado atónitos a millones de usuarios en redes sociales. Con más de un millón de seguidores en Instagram, su imagen (más parecida a la de un adulto joven de entre 25 y 35 años) ha generado incredulidad, admiración y también dudas entre quienes siguen su día a día.
La sorpresa ha sido tal que algunos seguidores han llegado a pedirle pruebas de su edad, como la publicación de su documento de identidad. Según los datos conocidos, Tan nació el 3 de marzo de 1966, aunque él ha optado por no mostrar este tipo de documentos en sus perfiles públicos. En su lugar, ha ido desvelando detalles sobre su estilo de vida a través de entrevistas y contenidos en redes sociales.
Uno de los aspectos que más curiosidad despierta es si su aspecto se debe a tratamientos estéticos. En este sentido, Chuando Tan ha asegurado en una entrevista para The Straits Time que nunca se ha sometido a cirugías plásticas. Sí reconoce haber probado en una ocasión la toxina botulínica (bótox), aunque afirma que el resultado no le convenció.
Según explica, su rutina de cuidado facial es sencilla: limpieza diaria con gel y uso de crema hidratante. Lejos de complejos tratamientos, defiende que la constancia en estos hábitos básicos es suficiente para mantener una piel saludable.
Más allá del rostro, su físico es otro de los elementos que más llama la atención. Sin embargo, Tan desmonta el mito de una disciplina extrema. Ha reconocido que no entrena de forma constante y que incluso puede pasar meses sin acudir al gimnasio, limitándose a ejercicios cardiovasculares suaves o movimientos básicos.
Cuando retoma el entrenamiento, apuesta por rutinas clásicas de fuerza: sentadillas con mancuernas, peso muerto, press de banca, dominadas y press militar, además de caminar en cinta. Presta especial atención a las piernas, convencido de que la movilidad es clave para un envejecimiento saludable.
Si hay un pilar que el propio Tan considera fundamental, es la alimentación. El singapurense asegura que cuidar lo que come es esencial para su energía y apariencia. Evita alimentos procesados y basa su dieta en productos sencillos como pollo, ternera, arroz y huevos, utilizando poco aceite y priorizando el aceite de oliva virgen extra.
También incluye alimentos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, como miel, arándanos, ajo y cebolla. Su único capricho es el durian, una fruta típica del sudeste asiático, que consume con moderación.
"Todos estos hábitos alimenticios me han ayudado a convertirme en lo que soy hoy", ha afirmado, dejando claro que, más allá de fórmulas milagro, su aspecto responde a una combinación de disciplina, genética y constancia a lo largo de décadas.