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Un estudio revela una posible ventaja del café descafeinado sobre el café con cafeína
Un grupo de expertos ha comprobado si el café podía modificar la microbiota intestinal independientemente de la cafeína.
El café descafeinado podría tener un efecto inesperado sobre el cerebro. Y es que un pequeño experimento realizado por neurocientíficos ha encontrado que solo las personas que bebieron café descafeinado mostraron mejoras significativas en dos pruebas de memoria, mientras que quienes tomaron café con cafeína no experimentaron esa mejoría.
Los resultados, publicados en Nature Communications, apuntan a que los efectos del café sobre el cerebro podrían ir mucho más allá de la cafeína. Una de las posibles explicaciones está en la microbiota intestinal y su relación con el cerebro, aunque los investigadores todavía no pueden confirmar esta conexión.
El café contiene más de 1.000 compuestos, por lo que la cafeína es solo una parte de lo que llega al organismo. Entre ellos se encuentran los polifenoles, unos compuestos que pueden interactuar con los microorganismos que viven en nuestro intestino.
Precisamente, el equipo del neurobiólogo John Cryan, de la University College Cork (Irlanda), quería comprobar si el café podía modificar la microbiota intestinal independientemente de la cafeína.
Para ello participaron 31 personas que normalmente bebían entre tres y cinco tazas de café al día. Primero dejaron de tomarlo durante dos semanas y después fueron divididas en dos grupos: uno tomó café descafeinado y otro café con cafeína durante tres semanas.
La reintroducción del café produjo cambios en la microbiota intestinal tanto en quienes tomaron cafeína como en quienes bebieron descafeinado.
Sin embargo, al analizar la función cognitiva, solo el grupo que tomó café descafeinado mejoró de forma significativa en dos pruebas de memoria. Los participantes tuvieron que aprender y recordar palabras y localizar diferentes elementos, y quienes bebieron descafeinado cometieron menos errores en una de las pruebas.
El café con cafeína, por su parte, sí se relacionó con mayor atención y estado de alerta, además de una reducción de la ansiedad y el malestar psicológico.
Por ello, los investigadores plantean que los polifenoles del café podrían modificar las bacterias intestinales y los metabolitos que producen, provocando cambios que terminen afectando al cerebro a través del llamado eje intestino-cerebro.