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En Zaragoza hay una catedral que es una de las edificaciones más infravaloradas de España, con una mezcla de estilos arquitectónicos que van desde el gótico y el mudéjar hasta el renacentista y el barroco.
Hay lugares que son capaces de condensar siglos de historia en un solo punto y la Catedral de Santa María de la Huerta, en Tarazona, Zaragoza, es uno de ellos.
Situada a los pies del Moncayo, con una Semana Santa con siglos de historia, y muy cerca de la frontera entre Navarra, La Rioja y Castilla y León, esta joya monumental se ha convertido en uno de los templos más sorprendentes de España gracias a una mezcla arquitectónica tan singular como espectacular.
Pocas catedrales pueden presumir de reunir en un mismo espacio elementos góticos, mudéjares, renacentistas y barrocos y aún así seguir siendo una gran desconocida para los habitantes de fuera de Aragón.
La catedral comenzó a construirse en el siglo XII, aunque fue consagrada en 1235 siguiendo modelos del gótico francés. De aquella primera etapa gótica todavía se conservan partes de la cabecera y la girola, con una arquitectura monumental que recuerda a las grandes catedrales del norte de Europa.
Uno de los elementos que llama poderosamente la atención de esta edificación religiosa es el retablo mayor, de estilo romanista. Éste fue realizado entre los años 1608 y 1614. En cuanto al cimborrio, se sabe que fue realizado entre 1543 y 1545 por Juan Lucas Botero pero la decoración fue llevada a cabo entre 1546 y 1549 por Alonso González.
Del mismo modo, cabe destacar la imponente torre, donde vemos reflejadas las distintas etapas de este edificio. El primer cuerpo es de la fase gótica, el cuerpo intermedio es mudéjar mientras que la parte de las campanas es posterior, sobre 1588.
La entrada principal está presidida por una portada de Bernal del Fuego y está protegida por un pórtico barroco que fue construido siglos más tarde. Uno de los puntos a destacar de esta edificación es el claustro, donde encontramos una de las creaciones más bonitas en cuanto a arquitectura mudéjar aragonesa se refiere.
Así, desde ese primer gótico que data del siglo XIII hasta las últimas manifestaciones que nos llevan al siglo XV, enlazando con el renacimiento del siglo XVI y el estilo mudéjar aragonés, esta catedral fue declarada Monumento Histórico Artístico.
Ahora, tras más de tres décadas de restauración, la Catedral de Santa María de la Huerta reabrió completamente sus puertas en 2011, confirmando su condición como una de las grandes joyas patrimoniales de Aragón.