NO TE LO PIERDAS
La piscina natural de Tenerife que nació de la lava: así es el Charco de la Laja
El Charco de la Laja, en San Juan de la Rambla, es un charco de pleamar de origen volcánico con mirador, escaleras talladas en la roca y varios bares a un solo paso.
Hay zonas de baño que parecen diseñadas por un arquitecto, y luego está el norte de Tenerife, donde el arquitecto fue un volcán. En esta franja de costa escarpada entre Los Realejos y La Guancha, antiguas erupciones dejaron tras de sí un litoral negro y caprichoso en el que el mar se cuela donde puede. Y donde mejor se cuela es en San Juan de la Rambla, un municipio de apenas 20 kilómetros cuadrados que guarda una de las piscinas naturales más fotografiadas de la isla: el Charco de la Laja.
El Charco de la Laja es un charco de pleamar. Con la marea alta y el empuje del oleaje atlántico, el agua rebosa sobre la roca volcánica y llena esta hondonada de aguas cristalinas que, vistas desde arriba, parecen fundirse con el propio océano. La muralla de lava que lo rodea amansa la fuerza del mar y convierte el baño en una delicia.
El charco reside en la calle de Los Sabandeños. Antes de bajar, parada obligatoria en el mirador que lo corona: la panorámica del charco con el Atlántico de fondo es de las que llenan la galería del móvil. Desde ahí, un sendero acondicionado con escaleras desciende hasta la zona de solárium, y unos peldaños tallados en la propia roca permiten entrar al agua.
Un par de apuntes:
- Elegir los días de bajamar para el baño
- Extremar la precaución cuando hay mar de fondo, porque las olas pueden llegar a cubrir el charco.
- En verano, la zona cuenta con servicio de socorrismo, y hay varios bares y restaurantes cerca
El pueblo
El charco es la puerta de entrada, pero el pueblo merece capítulo aparte. San Juan de la Rambla fue fundado a principios del siglo XVI por el colono portugués Martín Rodríguez, que levantó una ermita en honor a San Juan Bautista alrededor de la cual fueron asentándose las primeras familias. Ese entramado urbano ha llegado hasta hoy convertido en un casco antiguo declarado Bien de Interés Cultural, uno de los más bonitos de Tenerife.
Paseando por las calles empedradas del barrio de los Quevedo se cuentan una quincena de inmuebles de arquitectura tradicional canaria. Entre ellos, la Casa de los Alonso del Castillo, levantada a finales del siglo XVIII por el capitán de milicias Manuel Vicente Alonso del Castillo, o la de los Delgado Oramas, con su balcón cubierto a tres aguas. Curiosa es también la casa de la familia Montañés, cuyo salón llegó a acoger la celebración de la Santa Misa, y La Alhóndiga, construida a principios del siglo XVII y que a lo largo de su historia fue sala de juntas, cárcel, almacén de grano e incluso ayuntamiento.
Cómo llegar
San Juan de la Rambla se encuentra en el norte de Tenerife, con acceso directo desde la autopista TF-5. Una vez en el pueblo, basta con seguir la calle principal hasta el desvío de Los Sabandeños, donde se puede aparcar en las calles cercanas. En transporte público, la línea 363 de guaguas conecta Puerto de la Cruz con San Juan de la Rambla, y desde la parada el charco queda a un paseo.
Un baño esculpido por la lava, un mirador de postal y un casco histórico del siglo XVI para rematar la tarde: pocos rincones de Tenerife concentran tanto en tan pocos metros.