FOODIES

Así es la Europa de los platos de cuchara

Así como el verano anima a comer platos fríos, el otoño sabe no solo platos calientes sino a platos de cuchara.

Platos de cuchara en otoño Pixabay

En España lo sabemos bien y pasamos de disfrutar de ensaladas y platos emblemáticos como la paella a coger la cuchara y degustar la fabada asturiana, las lentejas a la riojana o los callos a la madrileña por poner solo algunos ejemplos pero ese mismo efecto (frío pide cuchara) se produce en toda Europa, ahora bien, ni de lejos se comen los mismos platos de cuchara, la variedad y la diversidad es inmensa.

Europa Occidental y mediterránea

Fasolada | Imagen de EUGASTRONOMES, licencia: CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

En Portugal el plato estrella a comer con cuchara es el caldo verde, un caldo que nos recuerda al pote gallego y asturiano con su berza, su patata y su chorizo; en Irlanda preparan en esta época aun guiso de cordero con patatas y cebolla muy típico de las zonas rurales; en Francia, especialmente en la región de Occitania, es el momento del Cassoulet, un guiso de alubias blancas con confit de pato y otras carnes que calienta el cuerpo; en Alemania el plato que mejor combate el frío, de ahí que se sirva en otoño e invierno, es el eintopf, una suerte de guiso con legumbres, verduras, patatas y carne; en Italia, especialmente en la Toscana, preparan una rica sopa campesina con alubias, col negra y otras verduras además de pan duro (ribollita); en Grecia también se apuntan a la sopa que cocinan con alubias blancas, tomate, zanahoria, apio y aceite de oliva (fasolada) y en Serbia, en todos los Balcanes realmente, preparan un guiso de alubias con carne ahumada, cebolla y pimentón llamado pasulj.

Europa nórdica

Lohikeitto | Tuijasal, CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons

Ahora bien, si de la Europa mediterránea y de la más occidental y central nos vamos a la nórdica y a la del este, los platos siguen siendo de cuchara, sí, pero los sabores cambian radicalmente: en Noruega, especialmente en sus zonas costeras, sirven una sopa cremosa de pescado y marisco preparada con verduras y hierbas aromáticas (fiskesuppe); en Suecia apuestan por una sopa de guisantes amarillos secos con cerdo, que suele servirse los jueves (ärtsoppa); y en Finlandia la sopa es de salmón y se prepara con patatas, puerro, nata y eneldo (lohikeitto).

Europa del Este

Ciorba | Imagen de Stoschmidt, licencia: CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

En Hungría el plato estrella del otoño y el invierno tanto en Budapest como en la Gran Llanura es una sopa de ternera con patata, cebolla y pimiento; en Polonia es el zurek, una sopa fermentada de harina de centeno con salchicha y huevo cocido, su sabor es ácido y muy singular para un paladar mediterráneo; en Rumanía, tanto en la zona de Bucarest como en la de Transilvania, también disfrutan de las sopas ácidas, algunas de ellas elaboradas con callos (ciorba); en Bulgaria sirven su sopa tradicional de alubias (chorba); en Eslovaquia una sopa de col fermentada con setas y embutidos (kapustnica); y en Ucrania borsch, su popular sopa de remolacha que ha sido designada Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO.