HUNGRÍA
Aunque es una actividad que puede hacerte todo el año, es en los meses de frío cuando resulta más apetecible.
Budapest está considerada una de las capitales más bonitas de toda Europa y recorrer sus calles, sin ningún pretexto más allá de pasear en calma, ya merece la pena. Pero como en cualquier otro lugar, también son muchas las actividades que pueden llevarse a cabo en la capital de Hungría. Y si el viaje se realiza en invierno, hay una que apetece más que cualquier otra: disfrutar de los baños termales de la ciudad.
La capital húngara está construida sobre la que es una de las más grandes reservas de aguas termales de todo el continente. Así, sus ciudadanos han hecho de ello parte de su día a día; han convertido los baños de vapor caliente en parte de su cultura. ¿Y en qué consiste viajar? En sumergirse en la cultura local. Por eso no nos imaginamos un plan mejor para conocer Budapest que ir a uno de sus balnearios.
Antes de seguir, te adelantamos algo: bañarse en una de las piscinas humeantes de Budapest es una de esas experiencias que nunca se olvidan. Un recuerdo que vuelve a la mente cada vez que se piensa en el viaje y el destino. Se trata de una tradición con siglos de historia, que tiene su origen en la época romana, y que te aseguramos que merece la pena probar.
Budapest tiene en la actualidad más de un centenar de manantiales termales naturales, cuyas aguas son ricas en minerales. Por ello, más allá de ser una actividad de ocio, darse un baño de agua caliente en uno de ellos es algo que también se hace con fines terapéuticos. Para los turistas, especialmente en invierno, es simplemente una forma de conocer la cultura local y disfrutar de una experiencia relajante a la par que reconfortante.
Si te preguntas cuáles son los baños más emblemáticos de la ciudad, debes saber que hay unos cuantos. El más famoso de todos es el Balneario Széchenyi, uno de los de mayores dimensiones de toda Europa. Tiene piscinas exteriores rodeadas de arquitectura neobarroca, y estas se mantienen abiertas incluso cuando el termómetro baja de los cero grados.
Además, hay otros centros termales que también tienen su merecida fama. El Balneario Gellért, con sus piscinas interiores decoradas con mosaicos, columnas y vidrieras, es uno de ellos. Pero quizá también quieras echarle un vistazo a los Baños Rudas, de origen otomano, en el que se ofrecen sesiones nocturnas que permiten bañarse en sus aguas termales hasta muy tarde. ¿Qué mejor para terminar el día de turismo que un baño relajante en un lugar idóneo como este?