FRANCIA
Ponemos rumbo al sur de Francia para conocer todos los detalles sobre una de las construcciones más sorprendentes, como es el Puente del Gard.
Viajamos hasta el sur de Francia para conocer uno de los monumentos más sorprendentes y significativos del país. Nos referimos, como no podía ser de otra forma, al puente del Gard. Se trata de puente construido durante el siglo I d.C. por el Imperio romano que formaba parte del acueducto de Nimes. Estamos ante una conducción hidráulica por gravedad de unos 50 kilómetros de longitud que llevaba el agua de un manantial de Uzès a la colonia romana de Nemausus (Nimes). Desde 1985, el Puente del Gard está registrado como Patrimonio de la Humanidad.
Para comenzar, debemos tener en cuenta que, durante mucho tiempo, se creyó que este puente fue construido en el año 19 a.C. A pesar de todo, recientes excavaciones sugieren que se llevó a cabo en el siglo I d.C. Por lo tanto, su construcción se atribuye a Marco Vipsanio Agripa, yerno de Augusto. Fue diseñado para llevar el agua a través del pequeño valle del Gardon. Este acueducto, al completo, contaba con una pendiente de unos 34 cm/km y únicamente descendía 17 metros en todo su trayecto. Diariamente, llevaba unos 20.000.000 litros de agua.
Es importante tener en cuenta que se construyó por completo sin emplear argamasa. De hecho, las piedras del acueducto, algunas de las cuales pesan hasta seis toneladas, se mantienen unidas por grapas de hierro. Para poder aguantar el acueducto mientras se construía, se erigió un complejo andamio. En la fachada todavía podemos ver marcas de su construcción, en forma de protuberancias por las que se unía al andamio. Se cree que se tardó unos 3 años en construirlo y, en este proyecto, participaron de 800 a 1000 trabajadores.
A partir del siglo IV, su mantenimiento se descuidó, por lo que los sedimentos comenzaron, poco a poco, a obstruir el conducto. En el siglo IX, quedó inservible, hasta tal punto que la gente comenzó a usar sus piedras para sus propios propósitos. A pesar de todo, la mayor parte del puente del Gard permanece intacta. Hasta el siglo XVIII, el acueducto fue utilizado como puente que facilitaba el tráfico a pie, atravesando el río.
En 1743 se procedió a construir un nuevo puente junto a los arcos del nivel inferior para que el tráfico rodado pudiese cruzar por allí. En el siglo XVIII, el acueducto fue restaurado, puesto que, para entonces, era un reclamo turístico. A mediados del siglo XIX, durante el reinado de Napoleón III, fue restaurado una vez más.
No podemos dejar de mencionar que, en 1998, el Puente del Gard se vio afectado por una inundación que causó graves daños en la zona. De hecho, la carretera que lleva al puente, así como las instalaciones cercanas, sufrieron graves desperfectos, a pesar de que el acueducto en sí no se deterioró mucho.
El gobierno francés decidió patrocinar un proyecto de rediseño en cooperación con las autoridades locales, la UNESCO y la Unión Europea, que concluyó en el 2000. Debido a esto, se prohibió caminar a través del conducto, así como el tráfico motorizado, lo que provoca que estemos ante un área mucho más silenciosa. Cabe destacar que el Puente del Gard se ha convertido en una de las atracciones turísticas más visitadas de Francia, ¡y no es para menos!