ARQUITECTURA SORPRENDENTE
Quizá ya estés pensado en la Casa Batlló, el Taj Mahal o la Opera de Sidney pero hay otros edificios, quizá menos famosos, pero igualmente sorprendentes por su arquitectura.
Quien dice la Casa Batlló, el Taj Mahal o la Opera de Sidney dice el Guggenheim de Bilbao, el Burj Khalifa de Dubái o el Marina Bay Sands de Singapur, todas ellas construcciones emblemáticas y sorprendentes de fama mundial; pero hoy no queremos visitar edificios sobradamente conocidos como esos sino otros que, aunque no son tampoco desconocidos, seguro que no son los primeros que te vienen a la cabeza y sí son, indiscutiblemente, sorprendentes por su arquitectura:
Empezamos por una casa cuyo diseño lo firma uno de los arquitectos residenciales más notables del mundo, el americano Frank Lloyd Wright; esta casa, Fallingwater, es famosa porque su integración con la naturaleza es absoluta, está casi literalmente flotando sobre una cascada y rodeada de vegetación, es algo así como un refugio oculto en el bosque.
Fallingwater está en las montañas Allegheny, a un par de horas de Pittsburgh y fue diseñada en los años 30 del siglo pasado; en la actualidad es un museo y ha sido reconocida como Patrimonio Mundial por la UNESCO. Y es que estamos ante una casa sorprendente por sus voladizos imposibles que parecen flotar cuando son de hormigón armado, por su estructura, su luminosidad conseguida por el uso del cristal y los tonos cálidos de la piedra. Es, probablemente, la casa más influyente del S.XX y eso la convierte en visita obligada para todos los amantes de la arquitectura y el diseño residencial.
Zaha Hadid fue, y sigue siendo aunque han pasado ya varios años desde que falleció, la arquitecta vanguardista por excelencia y buena muestra de ello es este edificio, el Heydar Aliyev Center de Bakú, en Azerbaiyán; destaca por sus líneas fluidas, tan representativas del estilo de Zaha Hadid, y evoca una ola congelada sobre la tierra o la fluidez de una tela blanca que cae suavemente sobre la tierra.
El Heydar Aliyev Center es un centro cultural en el que se organizan exposiciones, conciertos y eventos de todo tipo; es todo un símbolo nacional contemporáneo de Azerbaiyán y no es este un reconocimiento menor porque hablamos en cuya capital, Bakú, reina el diseño futurista. Hablamos de un edificio que parece carecer de estructura, que se pliega y ondula como una ola o una tela pero que ha sido construido con materiales tan sólidos como el metal, el hormigón y la fibra de carbono.
Este palacio es pura fantasía, una construcción que no solo parece de otra época sino también de otro planeta; aquí todo es redondo, de ahí su nombre, porque su estructura evoca la imagen de varias pompas de jabón que caen al suelo y se agolpan antes de explotar.
Este palacio está cerca de Cannes, en la Costa Azul francesa y fue diseñado por el arquitecto húngaro Antti Lovag aunque su momento de fama le llegó cuando fue adquirido por el diseñador francés Pierre Cardin; en esta casa todo son líneas curvas y circulares, todo son burbujas, túneles y formas redondeadas que evocan las casas trogloditas tunecinas (excavadas en la roca) salvo que el Palais Bulles está hecho de hormigón proyectado. Esta casa se utiliza para organizar eventos en ocasiones de lo más exclusivo pero, en algunas ocasiones especiales, se puede visitar.
Esta bodega italiana nos lleva a la idea puesta en práctica por Frank Lloyd Wright en Fallingwater, la de esconder una construcción en la naturaleza y es que esta bodega desaparece (parece que desaparece, claro…) bajo las colinas y se oculta así en la naturaleza que la rodea y la sostiene.
Está en la Toscana, entre Florencia y Siena, y en las colinas de Chianti y es una bodega con más de 600 años de historia así que interesa tanto a los amantes de la arquitectura sorprendente como a los amantes del vino, sus bodegas y sus viñedos; la bodega en sí no reina en el paisaje sino que se oculta en él, es más, parece nacer de las propias colinas a pesar de estar construida en terracota, acero, madera, hormigón y vidrio. No solo se puede visitar, además disfrutar de visitas guiadas se puede comer en su restaurante, gozar de una cata de sus vinos o visitar su museo.
Este templo es de lo más curioso por su arquitectura: durante el día parece el capullo de una flor mientras que por la noche, cuando se ilumina su interior, se convierte, al menos en nuestro imaginario, en una lámpara.
Este templo está en las afueras de Santiago de Chile y en la precordillera de los Andes, las vistas de la ciudad desde sus alrededores son también todo un espectáculo; este templo, también llamado casa de oración, está abierto a todo el mundo, a los no creyentes y a los creyentes de cualquier religión; su exterior es de vidrio fundido y piedra translúcida portuguesa y su interior es de madera cálida.