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Estos son los trayectos en ferry más espectaculares del mundo
Hay trayectos en ferry que compensan cualquier viaje, cualquier destino; a continuación te contamos por qué y te recomendamos algunos.
Cuando hablamos del ferry no nos referimos a cruceros turísticos sino a traslados que, necesariamente, deben hacerse por mar o que al menos es preferible hacer por mar; los ferrys son embarcaciones funcionales y pensadas más para acortar trayectos en la medida de lo posible que para alargar el viaje por placer, ahora bien, eso no significa que no haya trayectos en ferry que merecen la pena tanto como el lugar que tienen por destino, a continuación te damos algunos ejemplos y te contamos porqué son estos ferries un espectáculo más allá del lugar al que nos llevan:
De Atenas a las Cícladas
El ferry parte de El Pireo, en Atenas, y navega hacia Paros, Naxos o Santorini: el trayecto más corto es hasta Paros (unas 4 horas) y el más largo, pero también el que reserva un final más memorable, que va va hasta Santorini (unas 7 horas y media): las vistas de la caldera volcánica cayendo al mar desde la entrada del puerto son de las mejores llegadas en ferry del mundo. Este trayecto en ferry puede disfrutarse en cualquier época del año pero entre los meses de mayo y septiembre es, probablemente, cuando resulta más espectacular gracias a la luz veraniega y mediterránea.
De la tierra continental a las islas Lofoten
Este es uno de los trayectos en ferry más espectaculares del mundo, sale de la localidad de Bodo y llega a Moskenes, en las islas Lofoten, el trayecto es de alrededor de 3 horas y media de duración y, aunque opera todo el año porque se trata de un servicio público esencial, a nivel turístico sin duda es entre junio y septiembre cuando más se disfruta, particularmente en julio porque entonces no importa ni siquiera a qué hora viajas, hay casi 24 horas de luz. Cuando el tiempo acompaña y el día está despejado, la aproximación a las islas Lofoten es todo un espectáculo.
Del oeste de Escocia a las Hébridas
Este ferry conecta el oeste de Escocia con islas como la de Skye, Mull, Harrys o Lewis y el paisaje que se observa es todo un espectáculo: playas de arena blanca, montañas, castillos… y cambios tan notables en cuanto a la luz que cada vez que recorres este trayecto sientes que estás haciendo un viaje diferente. A la hora de elegir ruta pensando en la espectacularidad del trayecto en ferry nos quedamos con l laque une Oban y Craignure, en la isla de Mill porque, además, dura menos de una hora. En contra de lo que puedas pensar este ferry opera todo el año pero entre mayo y septiembre se disfruta más por la climatología.
De Vancouver a la isla de Vancouver
Es un trayecto de una hora y media aproximadamente que une Tsawwassen con Swartz Bay, cerca de Victoria; el ferry navega entre las Gulf Islands, un archipiélago de decenas de islas boscosas, y es fácil observar en esas dos horas de viaje orcas, focas, marsopas y águilas calvas. Pasa por ser uno de los trayectos en barco más bonitos de toda Norteamérica. Opera todo el año pero la mejor época para disfrutarlo es el verano, de junio a septiembre.
De Seattle a Bainbridge Island
Si hablamos de trayectos urbanos en ferry este, probablemente, se lleva la palma porque, aunque el viaje apenas dura 35 minutos, se puede ver el skyline de Seattle, el monte Rainer (solo si el día está despejado) y también bosques y pequeñas islas. El ferry sale de Seattle y llega a Bainbridge Island y, aunque puede disfrutarse todo el año, resulta especialmente agradable el viaje y bello el paisaje entre los meses de mayo y octubre.
De Manhattan a Staten Island
Es, probablemente, el ferry urbano más famoso del mundo y por eso no podía faltar en nuestra selección, es más, resulta impensable viajar a Nueva York y no ir de Manhattan a Staten Island al menos una vez en ferry disfrutando de las vistas de la Estatua de la Libertad, del puerto de Nueva York y del Bajo Manhattan; el trayecto dura algo menos de media hora y aunque su servicio es 24/7 (opera todo el día y todos los días) se recomienda especialmente disfrutarlo al atardecer porque las vistas son entonces especialmente bellas y románticas.
De Wellington a Picton
Este recorrido es sencillamente espectacular, especialmente la entrada en los Marlborough Sounds, que es todo un laberinto de montañas boscosas que parecen caer directamente sobre el mar. El trayecto, que une Wellington en la isla Norte y PIcton en la isla Sur, tiene una duración de algo menos de 4 horas y, aunque opera todo el año, resulta especialmente espectacular en el verano austral, entre los meses de noviembre y marzo.