PORTUGAL
El Algarve tiene su Toscana: El Barrocal
El Barrocal algarvío es uno de los secretos mejor guardados de Portugal. Y está en el Algarve, junto a sus playas y acantilados.
El paisaje de la Toscana italiana es de fama mundial, tanto es así que hay paisajes del mundo que, para presentarse, los hacen hablando de la Toscana de sus lugares; sucede en Portugal con la zona del Alentejo que pasa por ser la Toscana portuguesa y con El Barrocal, que es la Toscana del Algarve portugués: una zona verde, de monte y bosque muy cerca de las emblemáticas playas del Algarve, playas que en esta época del año son tan espectaculares como siempre pero, lógicamente, invitan menos al baño.
¿Cuántas Toscanas conoces además de la italiana? En Portugal es el Algarve y en España el Matarraña, Luberon y Dordoña en Francia, el valle de Wachau en Austria, Napa Valley en California y Mendoza en Argentina; hay más toscanas por el mundo pero hoy vamos a visitar una menos popular que todas estas, la Toscana del Algarve portugués, El Barrocal algarvío.
Para empezar ¿por qué El Barrocal es una Toscana del mundo? Por sus colinas suaves, sus olivares, sus almendrales, sus plantaciones de algarrobos o higueras y sus pequeños pueblos de casas blancas; están zona verde ubicada junto a la costa playera y de grandes acantilados del Algarve es algo así como un secreto porque al Algarve se va en verano y se va a la playa, ahora bien, pasada la época estival el Algarve sigue ahí, tan bello y atractivo como siempre, especialmente en el entorno de Loulé que es, además, uno de los mejores lugares para empezar a descubrirlo.
El Barrocal es el Algarve que empieza cuando y donde termina la playa y se recorre en coche a través de la EN124, de pueblo en pueblo: Alte sorprende por sus calles estrechas, sus casas encaladas y sus chimeneas tradicionales; Salir es un pueblo rodeado de campos de cultivo y Querença, sobre una colina, componen una ruta ideal para conocer la otra cara del Algarve, la rural; el paisaje continua demostrando porqué estamos en la Toscana del Algarve en Sao Brasee de Alportel y Santa Catarina da Fonte do Bispo con sus alcornocales y sus olivares, con sus campos otoñales en tonos ocres y rojizos.
Claro que para una zona pueda ser considerada una Toscana no pueden faltar los viñedos y en Barrocal no faltan, tanto es así que no cuentan con una denominación de origen sino con cuatro: Lagoa, Lagos, Portimao y Tavira; estamos en una zona de clima mediterráneo cálidos y seco con más de 3.000 horas de sol al año, por eso los vinos del Algarve son diferentes a los que se producen en el norte de Portugal o en zonas de interior en España.
Y, como hay viñedos, hay bodegas y la posibilidad de visitarlas y disfrutar de alguna que otra cata de vinos e incluso de maridajes realmente sorprendentes y deliciosos y es que el Algarve también es enoturismo; puedes elegir bodega a placer pero sabiendo que una de las más visitadas es la de quinta dos Vales porque combina vino y arte con más de 100 esculturas de animales de colores y Morgado do Quinto, que es, probablemente, la bodega más tradicional de la zona, popular por su finca histórica, sus olivos centenarios y sus cepas con años de historia.
Si buscas un roadtrip diferente, el Algarve en otoño es una gran idea pero prestando especial atención a su Toscana.