MURCIA
Una dolora traición amorosa ha dado forma a la leyenda de esta Virgen.
Hoy no tendremos que viajar muy lejos para conocer al protagonista de este artículo. Pues, todo queda en casa. Y es que, en esta ocasión, hablaremos de la escultura de la Virgen del Cuello Tuerto, ubicada en la Iglesia de la Merced, en Murcia. Todo viajero que ronda por la zona se queda sorprendido por la peculiaridad de esta sagrada Virgen. ¿El motivo? Tiene el cuello ligeramente torcido.
Un detalle que no pasa desapercibido para todo el que la ve y que, además, cuenta con una popular leyenda. Y es que, transmite un importante mensaje de cómo las mentiras y las traiciones nunca tienen un buen final. Respecto a la escultura, mide, aproximadamente, 1,10 m. de altura y está realizada con arenisca policromada.
Según hemos podido saber, la leyenda se sitúa en el siglo XVII. Una joven murciana estaba siendo conquistada por un pretendiente. El joven quería dar un paso más con ella, a nivel íntimo. Pero, ella hizo todo lo que estuvo en sus manos por darle largas. Y es que, no quería entregarse plenamente a él si no iban a pasar por el altar. Pues, estamos hablando de una época muy conservadora donde la virtud de una mujer era muy preciada.
El joven no paraba de insistirle, por lo que ella tomó la decisión de dejarse llevar por sus sentimientos. Eso sí, antes, quedó con su enamorado en la Iglesia de la Merced. Pues, el chico tuvo que prometer y jurarle a la Virgen que nunca la abandonaría. Ante ello, juró que se casaría con ella, pasase lo que pasase. Pero, el pretendiente se tomó todo el asunto como una broma. No se tomó enserio su promesa a la Virgen, pues solo quería tener un contacto más íntimo con la chica.
El tiempo pasó y los amantes dieron rienda suelta a la pasión. Pero, poco tardaron en comenzar los rumores. El boca a boca hizo que todo el mundo hablase de la situación de la chica. Ante ello, los familiares de la murciana hicieron todo lo posible para presionarla y que fuera en busca de su enamorado. Pues, él tenía que cumplir su palabra y casarse con ella. Sin embargo, el mundo se paró para la joven cuando él se negó a cumplir su promesa. Pues, según él, no prometió nada.
Desesperada, la mujer le dijo que la acompañase hasta la iglesia. Pues, sería la Virgen la que manifestaría quién estaba diciendo la verdad. Con el objetivo de reírse de ella, el chico aceptó. Pero, le puso como condición que, a cambio, lo dejase en paz para siempre. Así pues, de rodillas frente a la Virgen, la chica le preguntó si era verdad o no que él le había prometido casarse.
La tensión se palpaba en el ambiente. Y es que, de un momento a otro, la escultura inclinó su cabeza hacia ella y asintió. Quedándose en esa posición. Por lo tanto, quedó claro que el que estaba mintiendo era el chico. Al final, según la leyenda, el joven no tuvo más remedio que casarse con la murciana.