ANDALUCÍA

Historia del Templo romano de Córdoba y el motivo por el que fue descubierto

Ponemos rumbo a Andalucía, concretamente hasta Córdoba, para conocer todos los detalles de su impresionante Templo romano.

Templo romano de CórdobaImagen de Rafael Jiménez, licencia: CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons

Viajamos hasta la preciosa ciudad andaluza de Córdoba, donde encontramos un gran número de monumentos y construcciones verdaderamente impresionantes. Un claro ejemplo lo encontramos en el Templo Romano, que fue descubierto en 1951 durante una ampliación del ayuntamiento. Está situado en el ángulo formado por las calles Capitulares y Claudio Marcelo.

Es importante tener en cuenta que no es el único templo que tuvo la ciudad, pero fue probablemente el más importante de todos. Estamos ante un templo pseudoperíptero, hexástilo y de orden corintio, de unos 32 metros de largo por 16 de ancho. A finales de mayo de 2007, el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía declaró el conjunto Bien de Interés Cultural y, tras varios años de obras de accesibilidad y restauración, el templo se abrió al público a mediados de junio de 2025.

El Templo romano de Córdoba, a través de su historia

Su construcción comenzó durante el gobierno del emperador Claudio y terminó unos 40 años después, durante la etapa del emperador Domiciano. Fue en ese momento cuando se le dotó de agua a través del acueducto Aqua Nova Domitiana Augusta. En el siglo II sufrió varias modificaciones, que coincidieron con el cambio de ubicación del foro colonial, trasladado al entorno del actual convento de Santa Ana.

Así pues, se abandonó el circo romano y fue utilizado como cantera. Hasta tal punto que fue arrasado hasta sus cimientos. Es más, también se llegó a desmantelar todo el pavimento de la plaza intermedia. Mientras tanto, el templo y su plaza llegaron a sobrevivir hasta los primeros años del siglo IV. Cabe destacar que esta zona de Córdoba pudo construirse entre el siglo I y el siglo II como el foro provincial de la Colonia Patricia, título por el que era conocida la ciudad durante la dominación romana.

Así pues, el templo se situó en el límite de la Colonia Patricia, zona donde se ubicaba parte de la muralla. Las construcciones del interior fueron destruidas para erigir el templo. Para ello, el terreno fue allanado, creándose una terraza artificial que fue donde se dispuso la plaza, que estaba cerrada en tres de sus lados: norte, este y sur.

Templo romano de Córdoba | Imagen de Américo Toledano, licencia: CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

En cuanto a las primeras evidencias del templo, nos hacen viajar al año 1576, cuando el alcalde Francisco Zapata y Cisneros adquirió casas adosadas a la muralla para erigir el nuevo ayuntamiento. La denominación era “Los Marmolejos”, por lo que sugería la existencia de algún complejo marmóreo. Desde el inicio de las obras del edificio se hallaron diversas piezas, pero no fue hasta el siglo XX cuando se procedió a una investigación arqueológica.

¿Cuándo y cómo se descubrió el Templo romano de Córdoba?

Para ello, tenemos que remontarnos al verano de 1951, cuando se llevaron a cabo una serie de obras cuyo objetivo eran ampliar el edificio del ayuntamiento. Durante el proceso, encontraron columnas, fustes y capiteles romanos. Por lo tanto, se vieron obligados a paralizar los trabajos. Antonio Cruz Conde, que por aquel entonces era el alcalde de la ciudad, se vio incapaz de proseguir con las excavaciones con el presupuesto municipal, por lo que pidió ayuda al Estado.

Fue entonces cuando Antonio Gallego Burín, director general de Bellas Artes, concedió una pequeña ayuda para ese fin. Fueron Samuel de los Santos, director del Museo Arqueológico de Córdoba y el arqueólogo Félix Hernández los encargados de dirigir estas excavaciones. La interpretación de los restos que se iban descubriendo, que fueron identificados como “templo romano” en 1953, fue a cargo del arqueólogo Antonio García Bellido. De hecho fue él quien, en 1959, apoyó la reconstrucción del mismo.

Es importante tener en cuenta que, gracias a los datos obtenidos y a la similitud que existe con la Maison Carrée de Nimes (Francia), Félix Hernández pudo reconstruir algunas estructuras descubiertas en anastilosis, como es el caso de las diez columnas de la pronaos y la primera columna norte de la cella. Además, la conservación del pavimento original frente al templo, así como la del altar, permitió saber la altura aproximada de las columnas de este Templo romano de Córdoba. ¡Curioso!

Viajestic» Escapadas