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El pueblo medieval de Tarragona que tiene un castillo y parece La Toscana
Rodeado de colinas, olivares y viñedos junto al Ebro, este pueblo medieval sorprende además con el último paso de barca sin motor que queda en España.
Miravet, en la Ribera del Ebro (Tarragona), es uno de esos pueblos que despiertan comparaciones con la Toscana italiana en cuanto se pisa su territorio.
El parecido se explica por el paisaje agrícola mediterráneo que lo rodea: olivares, viñedos, colinas suaves, tierras de tonos ocres y rojizos, y una arquitectura de piedra que se funde con el entorno.
Un castillo templario que corona el pueblo
Sobre el pueblo, escalonado como si fuera ganando terreno a la montaña, se alza su gran protagonista: el castillo medieval de Miravet.
No es una fortificación cualquiera. Se trata de una de las grandes fortalezas templarias de España y uno de los mejores ejemplos de arquitectura militar catalana de los siglos XII y XIII.
Su historia se remonta a origen andalusí. En 1153 pasó a manos de Ramón Berenguer IV, que lo entregó a la Orden del Temple, convirtiéndolo en uno de sus principales centros de poder en la Corona de Aragón. Entre 1307 y 1308 sufrió un largo asedio, coincidiendo con la disolución de los templarios.
El último paso de barca sin motor de España
Además del castillo, Miravet guarda otro elemento único: un paso de barca tradicional que conecta ambas orillas del Ebro.
Es el último transbordador sin motor que sigue funcionando en toda España, y no es solo una curiosidad turística: es, oficialmente, la única forma de llegar al centro histórico del pueblo, ya que el acceso con vehículo propio está prohibido en toda la localidad.
El trayecto apenas dura unos minutos, pero cruzar el río de esta manera se ha convertido en una de las experiencias más recordadas por quienes visitan Miravet.