9.126 CONDUCTORES SANCIONADOS EN UNA SEMANA

Comer, fumar o ponerse a buscar algo en el coche: las distracciones al volante que también acaban en multa

La DGT ha contabilizado 83 denuncias por comer mientras se conduce y otras 29 por fumar en apenas una semana.

Coger un cigarrillo, desenvolver un bocadillo o rebuscar en la guantera en busca de unas gafas parecen gestos cotidianos. Sin embargo, cuando se hacen con el coche en marcha, pueden convertirse en una distracción con consecuencias para la seguridad vial y para el bolsillo. Así lo reflejan los datos de la última campaña especial de vigilancia de la Dirección General de Tráfico (DGT), desarrollada entre los días 5 y 11 de octubre.

Durante esa semana, la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil formuló 9.245 denuncias relacionadas con distracciones al volante. Entre ellas figuran 83 por conducir comiendo y 29 por fumar. Cifras pequeñas en comparación con las del teléfono móvil, pero que recuerdan que no hace falta llevar una pantalla en la mano para dejar de prestar suficiente atención a la circulación.

Comer al volante: una mano menos para conducir y la atención dividida

Las 83 denuncias por comer mientras se conduce tienen una explicación que va más allá de soltar el volante para sujetar un bocadillo. Comer exige realizar varios movimientos, manipular alimentos o envoltorios y, en ocasiones, mirar hacia abajo para evitar mancharse. Todo ello puede reducir la capacidad de reaccionar ante una frenada inesperada, un peatón o cualquier imprevisto.

Dependerá de la interpretación de los agentes, pero podrían multarte por comer al volante | Freepik

No existe una prohibición específica de comer mientras se conduce, pero eso no significa que esté permitido hacerlo de cualquier manera. El Reglamento General de Circulación obliga al conductor a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción. Si comer interfiere en esas condiciones, puede ser motivo de denuncia.

Fumar también puede salir caro

La campaña contabilizó otras 29 denuncias por fumar al volante. Encender un cigarrillo, buscar el mechero, sujetarlo o sacudir la ceniza son acciones que pueden desviar la mirada y ocupar una de las manos. Si el cigarrillo cae sobre la ropa o dentro del habitáculo, la reacción instintiva para retirarlo puede provocar una distracción todavía mayor.

Fumar no está prohibido de forma general mientras se conduce, pero el conductor puede ser sancionado si la maniobra compromete la seguridad o demuestra que no mantiene la atención necesaria. La clave no es el cigarrillo en sí, sino cómo afecta a la conducción.

Buscar algo, leer o distraerse con los pasajeros

Entre las infracciones menos habituales también aparecen otras conductas que pueden parecer inofensivas. La Guardia Civil registró 136 denuncias por buscar objetos con el vehículo en marcha, 257 por leer y 112 por distraerse con los ocupantes.

Buscar unas gafas, una cartera o cualquier objeto obliga con frecuencia a apartar la vista de la carretera y a mover las manos fuera de los mandos del vehículo. Leer un documento, una nota o cualquier texto supone una distracción visual y cognitiva: los ojos dejan de seguir el tráfico y el cerebro dedica parte de su atención a interpretar lo que está leyendo.

fumar-coche-2_1440x655c | Centímetros Cúbicos

Hablar con los pasajeros no está prohibido, pero la conversación puede convertirse en un problema cuando el conductor se gira para mirar a alguien, participa en una discusión o pierde la concentración en una situación que requiere toda su atención.

La sanción dependerá de la conducta concreta y de si se considera que compromete la seguridad de la circulación.

Auriculares, cinturón y navegador: otras distracciones

La lista de la DGT incluye también 441 denuncias por conducir con cascos o auriculares conectados a reproductores de sonido y 421 por no llevar abrochado el cinturón de seguridad.

En el primer caso, los auriculares pueden impedir o dificultar la percepción de señales acústicas del tráfico, como un claxon o una sirena. Además, su uso durante la conducción está prohibido con carácter general, salvo las excepciones previstas en la normativa.

En cuanto al cinturón, no llevarlo abrochado constituye una infracción propia y aumenta el riesgo de lesiones en caso de accidente. Aunque no es una distracción en sentido estricto, aparece en el balance de la campaña como una conducta sancionada durante la vigilancia.

Los sistemas de navegación también figuran entre los motivos de denuncia, con 49 casos por uso indebido. Programar una ruta mientras el coche está en marcha, manipular la pantalla o buscar una dirección puede desviar la mirada y la atención del tráfico. El navegador puede utilizarse, pero debe configurarse preferiblemente antes de iniciar el viaje y sin comprometer la seguridad.

A estas cifras se suman 70 denuncias por utilizar otros sistemas de comunicación y 1.839 por otras distracciones. En conjunto, el mensaje es claro: cualquier acción que impida mantener la atención necesaria puede tener consecuencias, aunque no esté expresamente prohibida por su nombre.

El móvil sigue siendo el gran protagonista

Pese a lo llamativo de las multas por comer o fumar, el teléfono móvil continúa concentrando la mayor parte de las infracciones. De las 9.245 denuncias formuladas durante la campaña, 3.816 —el 42,3%— correspondieron al uso indebido del móvil mientras se conducía.

La diferencia es considerable. Manipular el teléfono puede combinar distracción visual, manual y cognitiva, especialmente al leer mensajes, escribir o consultar aplicaciones.

Por eso, utilizarlo sujetándolo con la mano durante la conducción es una infracción que conlleva la pérdida de seis puntos del permiso, además de la correspondiente sanción económica.

La campaña también detectó 1.161 conductores que superaban las tasas de alcohol permitidas mientras cometían alguna infracción relacionada con distracciones, así como 931 que dieron positivo en drogas.

En total, la DGT inspeccionó 422.927 vehículos en 8.584 controles y denunció a 9.126 conductores por distintas infracciones relacionadas con las distracciones. La conclusión va más allá del móvil: comer, fumar, leer o buscar un objeto pueden parecer gestos menores, pero al volante cualquier segundo de atención perdida puede marcar la diferencia.