UN FAVOR MUY CARO

La estafa de la gasolinera en la que puedes caer con una facilidad tremenda

Un desconocido te pide un pequeño favor mientras repostas y hasta te entrega el dinero en efectivo. Parece imposible que sea una estafa, pero ahí está precisamente la trampa.

La estafa de la gasolinera en la que puedes caer con una facilidad tremenda Generada por IA

Estás repostando y un desconocido se acerca para pedirte un favor. No tiene tarjeta, necesita unos pocos euros de gasolina y te propone pagártelos en efectivo si utilizas tu tarjeta en el surtidor. No parece haber ningún riesgo: tú recibes el dinero y él consigue combustible.

Precisamente por eso esta estafa resulta tan fácil de pasar por alto. El engaño, del que se han conocido casos en Francia, aprovecha el funcionamiento de determinados surtidores automáticos para conseguir algo mucho más peligroso: que la operación siga abierta después de que la víctima se haya marchado.

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El favor de unos pocos euros que puede acabar costándote mucho más

El procedimiento comienza con una petición aparentemente razonable. El desconocido asegura que no dispone de tarjeta bancaria y ofrece dinero en efectivo a cambio de que otra persona le permita repostar una pequeña cantidad utilizando su tarjeta.

La víctima autoriza la operación, recibe el efectivo y puede marcharse convencida de que todo ha terminado. El problema es que el estafador trata de evitar que el surtidor dé por finalizado el repostaje.

Si consigue mantener abierta la operación, puede volver a utilizar la manguera después de que la víctima se haya ido. El combustible que saque posteriormente seguirá quedando asociado a la autorización realizada con la tarjeta de esa persona.

Así, lo que inicialmente parecía un favor de cinco o diez euros puede acabar convertido en un cargo mucho mayor. En los casos descritos en Francia, las autorizaciones podían permitir cargos de hasta 150 euros.

Gasolinera | Centímetros Cúbicos

Lo peligroso es que no necesitas entregar tu tarjeta a nadie

Ese es precisamente uno de los elementos que hace creíble el engaño. Nadie tiene que robarte físicamente la tarjeta, conocer tu PIN o llevársela durante unos minutos. Eres tú mismo quien realiza el pago y, en principio, recibes exactamente el dinero que habías acordado.

Cuando descubres el problema puedes estar ya a kilómetros de distancia de la estación de servicio.

No es, además, la primera estafa de este tipo relacionada con un favor aparentemente inocente. Ya se había advertido de otro denominado “timo de los 5 euros” en las gasolineras, en el que también se aprovechaba una petición de combustible para engañar al conductor.

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La mejor forma de evitarlo es extremadamente sencilla

La recomendación fundamental es no utilizar tu tarjeta para pagar el combustible de un desconocido, aunque te entregue previamente el dinero en efectivo. Si realmente necesita ayuda, lo más prudente es dirigirse al personal de la estación de servicio para buscar una alternativa.

También conviene comprobar que, después del repostaje, la manguera queda correctamente colocada y la operación aparece como finalizada en la pantalla del surtidor. Guardar el recibo puede ser especialmente útil si posteriormente aparece un cargo incorrecto.

Las gasolineras ya han protagonizado fraudes bastante más sofisticados. Visa, por ejemplo, había advertido anteriormente de técnicas que aprovechan el propio funcionamiento de las autorizaciones bancarias durante el repostaje, como contamos en esta otra estafa relacionada con los pagos en estaciones de servicio.

Pero este nuevo método destaca precisamente por lo contrario. No necesita grandes conocimientos tecnológicos y comienza apelando a la buena voluntad de la víctima. Un desconocido necesita gasolina, lleva dinero encima y únicamente te pide que pongas tú la tarjeta. Todo parece cuadrar.

Y ahí está precisamente el problema: cuando algo parece un favor tan sencillo que resulta difícil imaginar dónde puede estar la estafa, es mucho más fácil bajar la guardia.