ASISTENCIA A LA CONDUCCIÓN
Fue una de las novedades cuando Toyota lanzó el renovado modelo en 2024; una ayuda que repercute en la seguridad y el andar.
Hay veces que el recorte del selecto grupo de los diez coches más elegidos en España es mentiroso, porque margina a modelos que no deben ser analizados por el puesto que ocupa en el ranking, sino por la cantidad de unidades vendidas. En ese sentido, la diferencia del Toyota Yaris Cross con el C-HR, que sí se sienta en dicha mesa de privilegio, no es influyente y ambos avanzan en el mercado prácticamente a la par. Es más que uno de los japoneses más buscados del país y es más que uno de los SUV con mayor demanda: hablamos del B-SUV nipón líder a nivel nacional.
La actualización integral sigue latente. Una renovación fundada en su evolución mecánica que consistió en la incorporación de la quinta generación del sistema híbrido de Toyota en la sobria opción mecánica 130H estrenada a comienzos del 2024, que le significó al coche un aumento del par del 30 por ciento y del 12 por ciento para la potencia. Su consumo, de 4,5 l/100 km, es motivo elemental de su interpelación en la demanda para su uso cotidiano, aunque no debiera ser el único.
Me interesa poner el foco en otras funciones no tan renombradas que, no obstante, no dejan de ser fundamentales. Sobre todo en situación de autopista o carretera, donde las asistencias a la conducción para evitar accidentes adquieren vital importancia. He aquí, entonces, un atributo para anotar y considerar, una razón que va más allá de la propulsión para sortear las complejidades del tráfico y la circulación de las vías españolas.
Cuando el Toyota Yaris Cross dio el siguiente paso hace casi dos años, una de las novedades fue la Asistencia Proactiva a la Conducción, identificada en este SUV compacto con las siglas PDA por su denominación en inglés. Sucede constantemente que nuestro carril se ralentiza. Es cuando esta función empieza a actuar y a tomar injerencia en el coche.
“Diseñada para evitar riesgos de accidentes habituales al circular a baja velocidad", define el fabricante, pero en específico consiste en un desacelerado suave que se produce cuando levantamos el pie del acelerador en el momento en que nos aproximamos a un usuario que se mueve a velocidades más bajas.
Este Proactive Driving Assist de Toyota también toma parte del control cuando se anticipa a las curvas. Es decir, además de influir en los movimientos verticales, actúa en los laterales y lo hace ajustando la fuerza que se le imprime a la dirección para evitar giros bruscos que puedan atentar contra la estabilidad. Esto, como parte de una serie de virtudes más compleja.