NUEVO PASO POSTERIOR A LA RESTAURACIÓN
El programa de certificación y entrega se expande a una nueva y no tan nueva sede. Qué incluyen los dos paquetes disponibles.
El equipo lo repara, el vehículo se va descubriendo hasta que sale a la pista de pruebas, el dueño lo recibe no sin antes retirar el velo. El material publicado como carta de presentación, en el que un Alfa Romeo 1900 de propiedad privada es el protagonista, funciona como una suerte de prototipo de lo que los propietarios de clásicos del fabricante italiano pueden ahora experimentar dados los nuevos servicios de su programa de restauración y conservación de los coches.
Tras encargar la restauración de sus Alfa Romeo del pasado al Officine Classiche que opera en Turín, los dueños tienen también ahora a disposición el Museo de Arese –donde la historia de la marca se cuenta– tanto para la entrega como para las sesiones de inspección previas a la Certificación de Autenticidad.
Esta iniciativa no descarta la habitual. Las restauraciones y las inspecciones no dejarán de realizarse en la sede turinesa –tampoco las inspecciones a domicilio–, sino que se agrega el Museo Storico Alfa Romeo en Arese como alternativa opcional y son dos las razones. La fáctica indica que su incorporación se da producto del 50° Aniversario del lugar, fundado en diciembre de 1976. La espiritual busca incentivar a los propietarios, llevándolos nada menos que al epicentro de la historia de la firma. Allí funcionaba la extinta fábrica y hoy exhibe los clásicos y las glorias del deporte de motor.
Respecto de la Certificación de Autenticidad, son los técnicos de la división Alfa Romeo Classiche, mediante análisis exhaustivo y documentación con informes y fotos, quienes concretan la inspección necesaria para obtenerla.
Llevar un coche clásico de Alfa Romeo al Officine Classiche es, per se, un privilegio, porque son los mismos técnicos responsables del mantenimiento de la colección oficial del fabricante quienes trabajan sobre las unidades del cliente. El paso posterior en el museo revitaliza todo lo asociado al legado del fabricante y los propietarios lo vivirán seleccionando entre dos maneras.
Está el paquete Básico, que, al adquirirlo, el coche viaja una vez puesto en condiciones a Arese, se determina una zona específica del centro para la ceremonia de entrega y se concreta la jornada con una prueba de conducción en el circuito. Lo mejor, lógico, lo aporta el paquete Premium, que agrega una sesión de grabación audiovisual exclusiva, una visita guiada por los tres niveles temáticos –Cronología, Belleza y Velocidad– que dan forma y disposición al museo y, lo más importante, una reunión con los técnicos a cargo de la restauración.