BRECHA TECNOLÓGICA, ECONÓMICA Y FORMATIVA
Los sistemas de asistencia a la conducción no son para todos
Los sistemas de asistencia a la conducción suponen una revolución para la seguridad de los vehículos nuevos, pero su elevado precio y el envejecimiento del parque automovilístico español complican que estas tecnologías se extiendan a la totalidad de conductores.
La tecnología está transformando la conducción. Los coches más modernos incorporan una serie de sistemas capaces de detectar peligros, como obstáculos, avisar de una salida involuntaria del carril, además de activar los frenos cuando identifican un riesgo de colisión.
La realidad es que no todos los conductores pueden beneficiarse de estos avances; los que continúan utilizando vehículos antiguos circulan sin una gran parte de la seguridad que ya incorporan los modelos más recientes.
Esta diferencia está relacionada con el envejecimiento del parque automovilístico español. Según los datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), la antigüedad media de los vehículos casi alcanzó los 15 años (14,6) en 2025. De los más de 37 millones registrados, alrededor de la cifra de 29 millones superaban los nueve años de antigüedad.
Los sistemas de seguridad no llegan a todos por igual
Entre los principales avances de los últimos años se pueden encontrar los sistemas avanzados de asistencia a la conducción, conocidos como ADAS, destacando el frenado automático de emergencia, el asistente de mantenimiento de carril, el detector de fatiga y el control inteligente de velocidad.
La Unión Europea impulsó su incorporación obligatoria mediante el Reglamento 2019/2144. A partir de julio de 2022, determinados sistemas de seguridad son obligatorios en los nuevos modelos homologados y, desde julio de 2024, en la totalidad de los vehículos nuevos incluidos en el ámbito de aplicación de la normativa.
Sin embargo, esta obligación no significa que los coches matriculados antes de esas fechas tengan que incorporar los mismos dispositivos. Por lo tanto, muchísimos conductores siguen utilizando en el día a día vehículos que no disponen de algunas de estas tecnologías.
Las diferencias también se reflejan en los datos de un estudio de la Fundación CEA y ASITUR, realizado mediante una encuesta a 1.046 conductores en España. Los resultados son de lo más reveladores: solo el 14,66 % de los vehículos analizados cuenta con frenado automático de emergencia y, atención, porque únicamente el 11,44 % cuenta con detector de ángulo muerto.
El precio de los coches, una barrera para una mayor seguridad
El hecho de renovar o no el coche no depende únicamente de las preferencias de cada conductor. El dinero es un factor muy importante, pagar por un coche nuevo supone una barrera, en ocasiones insalvable, para muchos hogares.
El mismo estudio de la Fundación CEA y ASITUR refleja el factor mencionado anteriormente: el 52,37 % de los encuestados señala el precio como el factor más determinante a la hora de comprar un vehículo, mientras que tan solo el 12,72 % sitúa la seguridad como su principal criterio de compra.
A esta diferencia económica se suma el problema de la formación tecnológica; disponer de tecnología no garantiza saber utilizarla. El informe también indica que el 80,71 % de los conductores reconoce su pasotismo (aprovecha poco, o directamente nada) respecto a los sistemas de asistencia a la conducción.
La tecnología no lo es todo
Los conductores que disponen de vehículos con los sistemas de seguridad más recientes no deben relajarse, y deben cumplir con otras cuestiones esenciales, como el propio comportamiento durante la conducción, el estado y mantenimiento del coche.
El reto es claro: conseguir que los avances tecnológicos no queden limitados a quienes pueden permitirse comprar un vehículo nuevo. Mientras una parte de los conductores accede a sistemas capaces de advertir de un riesgo o intervenir ante una posible colisión, otros siguen dependiendo únicamente de su capacidad de reacción.