ADIÓS A LA PANTALLA PARA TODO
El nuevo Volkswagen ID.Polo te trae de vuelta los botones físicos para que controles la calefacción sin apartar la vista de la carretera.
Volkswagen apuesta al 100% al nuevo ID.Polo y deja claro que ha tenido en cuenta lo que los conductores pedían desde hace años. Comparado con el ID.Cross Concept, el salpicadero mantiene la misma filosofía de limpieza, amplitud y un toque moderno sin renunciar a la practicidad, además. la plataforma es compartida entre ambos modelos, por lo que el ID.Cross y el ID.Polo tendrán interiores prácticamente idénticos, con ligeros cambios de estilo que se notan solo en detalles menores.
La gran diferencia con la generación anterior está en la vuelta de los mandos físicos, porque hasta ahora, muchas funciones se gestionaban a través de pantallas táctiles incómodas o menús complicados, especialmente durante la conducción, pero ahora, la climatización, los elevalunas y los controles de audio tienen interruptores y mandos giratorios accesibles para que controlar el coche sea mucho más intuitivo y seguro.
El nuevo enfoque de Volkswagen combina la modernidad y la practicidad. El interior, que su diseñador Andreas Mindt ha bautizado como “Pure Positive”, apuesta por los textiles cálidos en el salpicadero y las puertas, dejando atrás los plásticos fríos para mejorar la sensación de confort y darle al habitáculo un aire acogedor sin perder la tecnología que se espera de un eléctrico de última generación.
Ahora el conductor podrá controlar cada ventana sin complicaciones y ajustar la climatización de forma rápida gracias a interruptores físicos, e incluso los mandos del volante son ahora reales, no táctiles, y permiten controlar las funciones básicas sin apartar la vista de la carretera. Además, el equipo de audio cuenta con un mando giratorio situado entre la bandeja de carga del móvil y los posavasos, que es accesible tanto para el conductor como para el pasajero. El control físico permite cambiar de pista, emisora o volumen de manera intuitiva, algo que muchos eléctricos habían perdido por el camino.
Volkswagen ha conseguido equilibrar comodidad y tecnología porque los mandos físicos facilitan la interacción mientras que la información importante sigue en la pantalla central de casi 13 pulgadas y la instrumentación de 10,25 pulgadas detrás del volante. Todo está pensado para que el conductor no tenga que adivinar las funciones ni bucear por menús digitales, que es una mejora que los periodistas y los clientes llevaban años reclamando.
Este rediseño demuestra que escuchar al cliente puede ser más potente que cualquier gadget futurista, y que la sensación es de control real, algo que muchos conductores echaban de menos en los eléctricos de la marca. Volkswagen consigue así un interior cálido, funcional y moderno, sin caer en la frialdad de las pantallas omnipresentes.
La nostalgia también tiene su espacio, y la pantalla de instrumentación permite elegir la vista del Golf I, con sus indicadores analógicos y pequeños displays digitales monocromáticos en un detalle que conecta a los conductores con la historia de Volkswagen y añade personalidad al coche, algo que la mayoría de eléctricos actuales no ofrecen.
Pese a esta vuelta al pasado, el interior sigue siendo totalmente moderno con sus materiales textiles, su iluminación ambiental prolongada hasta las puertas y un diseño minimalista que elimina distracciones. Incluso el ID.Light, la línea luminosa bajo el parabrisas que indica información al conductor, se ha mejorado y se extiende hacia las puertas delanteras, combinando estética y funcionalidad.
Volkswagen ha logrado un equilibrio perfecto entre pasado y futuro. Por un lado, ofrece lo mejor de la tradición con mandos físicos y guiños al Golf, y por el otro, mantiene tecnología punta y diseño acogedor, haciendo que el ID.Polo y el ID.Cross sean eléctricos modernos y prácticos, sin perder la esencia que distingue a la marca.