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El Volkswagen que fue más coche que el Escarabajo pero vivió siempre a su sombra

Sin obtener el renombre del Beetle, el Type 3 supo experimentar el éxito de mercado y no solo en Europa. Un producto de una era mecánica icónica.

El Volkswagen que fue más coche que el Escarabajo pero vivió siempre a su sombraCC

Más de 21 millones de unidades vendidas en todo el mundo. No es una cifra cualquiera: es el tipo de número reservado a los auténticos iconos de la industria. Puede que en el ranking histórico modelos como el Corolla o incluso su propio sucesor, el Golf, le hayan superado con el paso de los años, pero nadie puede discutir el impacto del Volkswagen Beetle. Su éxito fue global, sostenido en el tiempo y culturalmente profundo.

Es un coche que todo el mundo reconoce al instante. Todavía hoy aparece alguno en circulación, y en determinados países su presencia ha sido especialmente fuerte. México es el mejor ejemplo: allí el Beetle fue durante décadas un símbolo nacional, casi un vehículo de identidad propia. Sin embargo, en la historia de Volkswagen hubo otro modelo que también alcanzó cifras importantes, aunque su legado popular no haya sido tan transversal: el Volkswagen Type 3.

El Type 3 fue un dos puertas que disfrutó de un ciclo comercial sólido y exitoso. No alcanzó la fama intergeneracional del “Coche del Pueblo”, pero tampoco fue un modelo menor. No figura entre los más vendidos de todos los tiempos, es cierto, pero superar con claridad los dos millones y medio de unidades producidas merece, como mínimo, un reconocimiento.

Fabricado durante toda la década de los sesenta y hasta 1973, el Volkswagen Type 3 convivió en Europa con el Beetle en sus últimos años de producción en Alemania. Para entonces, el relevo ya estaba en marcha con la llegada del Golf. Aun así, desde la planta alemana salieron más de 2,5 millones de Type 3, una cifra más que respetable para la época.

Volkswagen 1500 | Volkswagen

Volkswagen Type 3, un modelo versátil

Uno de los puntos fuertes del Type 3 fue su variedad de carrocerías. No se limitó al sedán de dos puertas, que por cierto lucía una estética muy representativa de los años sesenta, especialmente en el diseño de su luneta trasera. También estuvo disponible como fastback bajo la denominación TL (Touring Limousine), con una silueta más estilizada y dinámica.

Antes incluso de la llegada del TL, Volkswagen ya había ampliado la gama con la versión familiar, conocida como Variant, pensada para quienes buscaban mayor espacio y practicidad sin renunciar a la base técnica del modelo.

A esta oferta hay que añadir una variante especialmente interesante: el coupé Karmann Ghia Tipo 34. Basado en la plataforma del Type 3, ofrecía un diseño más sofisticado y un frontal con un doble juego de faros que, en cierto modo, lo emparentaba visualmente con el Beetle, manteniendo ese aire peculiar que caracterizaba a los Volkswagen de motor trasero.

El vínculo entre el Type 3 y el Beetle no fue solo temporal o estético. También compartieron elementos técnicos clave. De hecho, el Type 3 heredó del Escarabajo su arquitectura mecánica: motor bóxer de cuatro cilindros colocado en la parte trasera y tracción posterior. Una configuración que definió a toda una generación de modelos de la marca.

Volkswagen 1500 | Volkswagen

Un clásico con identidad propia

En sus primeros años fue conocido como Volkswagen 1500, denominación vinculada a su cilindrada inicial. Más adelante, ya en la década de 1970, pasó a llamarse Volkswagen 1600 tras el aumento de cubicaje. No debe confundirse con el Dodge/VW 1500 argentino, pese a compartir nombre comercial.

Además, su trayectoria internacional también tuvo paralelismos con la del Beetle. Mientras este último prolongó su producción en México tras cesar en Alemania, el Type 3 encontró en Brasil un mercado clave una vez finalizada su fabricación en Europa. Allí continuó produciéndose hasta 1980, acumulando más de 400.000 unidades adicionales.

Por todo ello, el Volkswagen Type 3 es mucho más que un modelo secundario en la sombra del Beetle. Es un clásico de pleno derecho dentro de una etapa icónica de la marca: la era de los motores bóxer traseros y la propulsión posterior. Una época irrepetible que marcó la identidad técnica y estética de Volkswagen durante décadas.

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