60 AÑOS DE SU LLEGADA A PRODUCCIÓN
Test a fondo Ford Mustang GT Cabrio: potencia que se siente, diseño que impone y libertad que no se explica… se conduce.
Mantiene muy viva esa personalidad de icónico 'muscle car', el rugido de su corazón V8 como seña de identidad, especialmente audible desde dentro de la versión cabrio probada.
Hemos probado la nueva generación del Ford Mustang GT, el icónico muscle car americano, en su versión cabrio, para comprobar si este 'sesentón' continúa siendo tan especial... y disfrutón.
Sus líneas siguen mostrando el ADN del primer modelo, nacido allá por 1964. Ahora con una estética más moderna que nunca. Porque aterriza con unos nuevos faros delanteros con tecnología LED y unos pilotos traseros y alerón rediseñados, junto con las legendarias cuatro salidas de escape.
Líneas marcadas en el capó, con toma de aire incluida, gran calandra y unas llantas de aluminio forjado de 19 pulgadas. Dentro es donde experimenta más cambios, con un cuadro de mandos digital de 12,4 pulgadas y el sistema de infoentretenimiento SYNC4, con una pantalla táctil de 13,2 pulgadas.
También destaca el nuevo volante, achatado en la parte inferior, así como el nuevo freno de mano, que parece convencional, pero en realidad es electrónico, con una función llamada “derrape con freno”, para ser el rey del Drift.
El nuevo Ford Mustang GT tiene varios modos de conducción: Normal, Sport, Slippery, Drag, Custom y, finalmente, el modo Track. En este último el acelerador es extremadamente sensible y los controles de tracción y estabilidad te ayudan menos para dejarte jugar más. Un modo que, como su propio nombre indica, solo hay que utilizar en circuito.
El Mustang es un deportivo al que le gustan mucho las curvas rápidas. Ahora más que nunca, gracias a una dirección más directa y precisa, que ofrece un tacto más natural.
Mustang y V8 son sinónimos que nunca deberían de separarse. La nueva generación sigue contando con este poderoso motor atmosférico que está en peligro de extinción. Una obra sobresaliente de ingeniería que te lleva a los 100 km/h en unos 5 segundos, acompañado de un sonido muy muy americano.
Tiene 446 CV y, para parar tanta musculatura, el nuevo Mustang GT tiene un sistema de frenos de alto rendimiento a la altura de su potencial, con pinzas firmadas por Brembo.
Como opción también lleva una amortiguación llamada MagneRide. Si quieres sacarle el máximo partido al nuevo Mustang, es algo que te recomiendo. Porque cambia mucho la película, ya que esta suspensión es capaz de monitorizar el movimiento de las ruedas y los neumáticos hasta mil veces por segundo, optimizando el redimiendo según la superficie y el modo de conducción.
La electrónica hace que tengas un gran control del coche. Monitoriza las ruedas y reduce las posibilidades derrapes “indeseados”. Además, hay un diferencial de deslizamiento limitado, para mejorar la aceleración y el paso por curva de este potro salvaje, que pasa toda su fuerza al tren trasero. Si desactivas estas ayudas ya puedes saber bien lo que haces…
Vale, no será el más rápido en el 0-100, ni el mejor trazando curvas. Pero es un coche especial que sigue transmitiendo esa deportividad que había en el pasado.
Un gran motor en disposición longitudinal, mucha potencia, propulsión trasera y una conducción, aún con tantas ayudas y asistentes, muy pura. Literalmente es un coche que no tiene competencia; nadie ofrece lo que te puede dar el nuevo Ford Mustang GT.
Este modelo lleva más de 60 años con nosotros, y esta nueva generación es, sin duda, la mejor en prestaciones. Aunque estéticamente, no estoy tan seguro; ya sabéis que para gustos los colores. Pero mantiene muy viva esa personalidad que tanto le caracteriza, siendo su pilar fundamental el rugido de su corazón V8.
Hay un detalle del Ford Mustang GT que merece un capítulo aparte: sus modos de escape activos. Porque este V8 de 5.0 litros no solo cambia de carácter con los modos de conducción; también lo hace con el sonido.
El modo Silencioso está pensado precisamente para eso: salir de casa a primera hora de la mañana o llegar tarde por la noche sin convertir tu calle en un concierto de ocho cilindros.
De hecho, Ford permite incluso programar horarios para que el coche arranque automáticamente en este modo, una función conocida popularmente como "Modo Garaje" o "Good Neighbor Mode". Tus vecinos probablemente nunca sabrán que tienes un Mustang... o al menos no por las mañanas.
Después encontramos el modo Normal, equilibrado para el día a día, con el sonido clásico del V8, pero sin excesos.
Si buscas un poco más de emoción, está el modo Sport, donde las válvulas del escape permanecen más abiertas y el motor deja escapar una banda sonora mucho más presente, con petardeos en las reducciones y un carácter mucho más deportivo.
Y, por último, llega el modo Track. Aquí ya no hay complejos. Las válvulas permanecen completamente abiertas para ofrecer el sonido más intenso posible del V8 atmosférico.
De hecho, Ford advierte expresamente de que este modo está pensado exclusivamente para circuito, ya que el nivel sonoro puede superar los límites de ruido permitidos en muchas vías públicas e incluso en determinadas urbanizaciones.