Mundial de Fútbol
Líderes desmelenados en los palcos de un Mundial: de Macron con el puño en alto al jeque de Kuwait enfrentado al árbitro
Los detalles En cualquier palco, en teoría, hay que guardar las formas y seguir el protocolo. Pero en una final de un mundial de futbol, hasta los más calmados pierden las maneras.
Resumen IA supervisado
En la final del Mundial de fútbol, los líderes mundiales ocuparán un palco similar al que Donald Trump compartió con Infantino el año anterior. Se espera la presencia de la familia real y, si su agenda lo permite, del presidente Pedro Sánchez, junto a Begoña Gómez. Javier Milei ha anunciado que no asistirá por superstición. En estos eventos, los políticos suelen dejarse llevar por la emoción, como hizo Emmanuel Macron celebrando la victoria de Francia hace ocho años. Sandro Pertini y Silvio Berlusconi también rompieron protocolos celebrando triunfos. El jeque de Kuwait protagonizó un escándalo al protestar por un gol anulado. Trump estará presente, esperando evitar abucheos como en la NBA.
* Resumen supervisado por periodistas.
Bienvenidos a uno de los palcos que ocuparán los líderes del planeta en la final del Mundial del futbol. Es similar al que Donald Trump ya ocupó en ese estadio con Infantino hace un año y donde coincidirán con la familia real y, si ajusta agenda, con el presidente Pedro Sánchez. Incluso Begoña Gómez podría ir, pues ya tiene pasaporte. Javier Milei ya ha anunciado que no va a ir porque es supersticioso.
Así que será un palco en el que se hablará castellano. ¿Habrá tensión? Seguramente, sí. Porque, en el palco, en teoría, hay que guardar las formas. Pero en una final hasta los más calmados pierden las maneras. Así se comportan los políticos en el palco.
Emmanuel Macron
El presidente Emmanuel Macron, de Francia, ha sido el último ejemplo de político que ha dado rienda suelta a sus emociones en el palco para celebrar la victoria de su selección. Lo hizo hace ocho años, volviéndose loco por el gol que confirmaba que Francia se llevaría la Copa del Mundo.
Le vimos celebrar goles como un aficionado más. Apretando el puño, mostrando su alegría, y todo esto bajo la atenta mirada de la presidenta croata, que lucía la camiseta de su selección. Vladímir Putin, en segundo plano, no daba crédito.
La euforia se trasladó al vestuario. Allí, Macron se convirtió en uno de los centros de la fiesta.
Sandro Pertini y Berlusconi
Sandro Pertini, el presidente italiano, también celebró por todo lo alto el campeonato del mundo logrado por Italia en el Bernabéu. Se puso de pie, subió los brazos, rompió el protocolo y disfrutó de un día para la historia junto al rey Juan Carlos I.
A su lado estaba el canciller alemán, algo que no impidió que Pertini celebrase cada gol como un aficionado más. La prensa italiana lo convirtió en un héroe nacional y Pertini nunca pidió disculpas.
Sin olvidar a Silvio Berlusconi, que se comportaba como si fuera uno más de la plantilla cuando era el dueño del Milan. Le gustaba estar al lado de los jugadores, hasta levantar él los trofeos.
Kuwait y su jeque
Luego están los que no se toman bien que su equipo pierda. Es lo que le sucedió al jeque de Kuwait, que bajó desde el palco a protestar por un gol de Francia. El árbitro terminó anulando el gol en uno de los mayores escándalos que se recuerdan.
Este jueves por la tarde se ha hecho oficial: Donald Trump estará en la final y espera no ser pitado. No como cuando fue a ver las finales de la NBA, donde recibió un abucheo que no pareció incomodar al presidente. Unos minutos después, estaba dándose una cabezadita en su asiento. Relajando la vista.
Porque el fútbol es una pasión que no entiende de protocolos.