un documental cuenta su historia

La mujer que engañó a Silicon Valley: así pasó de ser la nueva Steve Jobs a acabar en la cárcel por fraude

Los detalles Elizabeth Holmes prometía realizar más de 200 pruebas diagnósticas en pocos minutos, incluso en casa, y con solo una gota de sangre, lo que habría sido un avance médico importantísimo, sobre todo para la prevención de enfermedades.

Elizabeth Holmes es la mayor estafadora de Silicon Valley. En meses pasó de ser la nueva Steve Jobs a acabar en la cárcel. Su gran empresa tecnológica, que hacía análisis de sangre en minutos, era una gran estafa. Ahora se estrena en Estados Unidos un documental que, según dicen, llegará a los Oscar. En él, Holmes cuenta sus últimos días en libertad y relata lo que hizo.

Desde pequeña estaba obsesionada con ser billonaria, y lo logró, pero con la mayor estafa de la historia de las tecnológicas. El invento de Holmes iba a revolucionar la medicina y la hizo temporalmente millonaria.

"Eliminar todos esos tubos de sangre que normalmente hay que sacar de un brazo y sustituirlos por un tubo diminuto", este, según sus palabras, es el cambio que Holmes prometía en 2014. Prometía realizar más de 200 pruebas diagnósticas en pocos minutos, incluso en casa, y con solo una gota de sangre. Un avance médico importantísimo, sobre todo para la prevención de enfermedades.

Además, los inventó con solo dos cursos de Bioquímica, dejó la carrera y se centró en crear su empresa. Consiguió convencer a inversores, recaudó 800 millones de dólares y la empresa se convirtió en la startup más prometedora de Silicon Valley. En 2014 llegó a tener un valor de 9.000 millones de dólares.

En ese momento se empezó a hablar de ella como la nueva Steve Jobs. Y no por nada, ya que Holmes claramente le imitaba y se vestía como él. Era la nueva estrella de Silicon Valley. Aparecía en las portadas de las revistas, Forbes la situaba entre las 400 mayores fortunas de EEUU y hasta los presidentes la elogiaban. "Con ella estamos en buenas manos", decía Bill Clinton. También se reunió con Joe Biden y Barack Obama la invitó a la Casa Blanca.

Mientras, comenzaban a aparecer las primeras dudas y las sospechas de que había falseado los resultados. Ante eso, opacidad total, no respondió a las dudas de científicos e impidió que sus trabajadores que hablasen. Finalmente, todo explotó en 2015. Tras más de diez meses de investigación, 'The Wall Street Journal' publicó un artículo en el que destapó el fraude.

Todo era falso, el invento no funcionaba y, lo que es más grave, miles de pacientes recibieron resultados falsos. Acabó en prisión condenada a 11 años de cárcel por fraude. Ella nunca ha admitido su culpa y sigue diciendo que no engañó a nadie.

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