Cuando los gobernantes no dicen la verdad

Sonrisas delante de las cámaras y tensión a puerta cerrada: cuando los líderes se convierten en actores tras las grandes cumbres mundiales

El contexto Las reuniones de la época de la Guerra Fría o las cumbres europeas durante la pandemia demostraron la capacidad de nuestros gobernantes de vender como idílicos unos encuentros repletos de tensión y amenazas.

Los principales presidentes y primeros ministros occidentales se han visto las caras durante las últimas 48 horas en Ankara. La cumbre de la OTAN en Turquía terminó este miércoles con foto de familia y unos mandatarios sonrientes, como si todo hubiera sido un camino de rosas. Sin embargo, la historia nos demuestra que las cumbres no siempre son como los dirigentes nos muestran, y las sonrisas ante las cámaras muchas veces vienen precedidas de grandes encontronazos.

Es lo que sucedió en 1961 en Viena entre el presidente estadounidense Robert Kennedy y el entonces líder de la Unión Soviétiva, Nikita Kruschev. Tras verse las caras en privado, aseguraron ante los medios que había sido una reunión positiva. Sin embargo, la realidad fue muy distinta. Kennedy les dijo a sus asesores "que había sido el peor momento de su vida". Kruschev no le dejó hablar y trató de imponerle en todo momento la idea de expulsar a las potencias occidentales de Berlín. Pese a ello, ambos definieron la cumbre como "franca" y "positiva".

También fue tensa la reunión de los líderes europeos para el reparto de los fondos de la UE tras la pandemia. Todos ellos acabaron entre risas. Sin embargo, a los pocos días supimos que las reuniones fueron muy tensas. De hecho, se produjeron enfrentamientos directos y amenazas de veto, con acusaciones cruzadas entre Mark Rutte, Pedro Sánchez, Giuseppe Conte y Emmanuel Macron.

Donald Trump también es experto en vender como un éxito una reunión que en realidad ha sido un fracaso. Lo hizo en la anterior cumbre de la OTAN, en la que aseguró que todos los socios de la Alianza habían aceptado aumentar el gasto militar hasta el 5% del PIB. Sin embargo, hubo mucha tensión en la reunión y varios países, entre ellos España, no aceptaron las exigencias del magnate.

Pero también se ha dado el caso contrario. El de los líderes que han escenificado un desacuerdo cuando en realidad había acuerdo. Pasó con Ronald Reagan y Mijaíl Gorbachov. Tras verse las caras en plena Guerra Fría, ambos aseguraron que las posturas entre Washington y Moscú estaban más enconadas que nunca. Sin embargo, a puerta cerrada habían pactado reducir su arsenal nuclear.

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