Loquillo, Évole, Barcelona

Loquillo mira con ilusión a la Barcelona de hoy, que no es tan diferente a la de hace 60 años: "Soy vecino del Clot, mil leches y charnego"

Con Barcelona a sus pies, pero desde las alturas. Así es como termina esta entrevista a Loquillo en la que el rockero recorre su ciudad con nostalgia, pero con cierta esperanza en el futuro. Y es que la Barcelona de los 70 no es tan distinta a la de ahora, al menos para él.

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Aunque Loquillo asegurara en este hit de 1989 que quería escapar de ella, cualquiera que conozca un poco a El Loco y esté viendo la entrevista que hoy le concede a Jordi Évole en Lo de Évole, sabe que no habla en serio.

Su amor por su Barcelona es innegable y eso es algo que se respira a lo largo de todo el programa, empezando por el recuerdo de otros tiempos mientras recorre sus calles, y terminando por su visión del futuro que desvela desde un mirador con vistas a un parking en el que acaba de declararse a Évole.

El reportaje ha estado salpicado por imágenes de archivo de la época que tanto recuerda José María Sanz Beltrán de su juventud. En uno de esos vídeos, se veía a un señor que ya, a finales de los 70, decía que La Rambla no era lo que fue. "Puede pasar que, de aquí a 50 años, alguien recupere este programa y diga: '¡Qué auténtica aquella Barcelona! Ahí estaba aquel periodista con Loquillo', y que digan: 'Aquella Barcelona sí que molaba'", imagina Jordi.

"En todo lo que nosotros -principalmente tú- te estás quejando de decir 'esta no es la Barcelona que me gusta', igual, dentro de 50 años, es esta la Barcelona que mola", insiste el presentador. "Yo te voy a decir una cosa: sí que veo que en la Barcelona actual algo que se mueve", dice con esperanza el rockero.

Loquillo habla de su barrio, el Clot, "el lugar donde se asentaron muchos ciudadanos de otros lugares de España que fueron a buscar trabajo". "El barrio era una mezcla de murcianos, aragoneses, andaluces, extremeños... y le daban un color al barrio de la hostia. Descubrías cien mil acentos", rememora. Ahora, eso se repite de otra manera. "Hay gente de todos los lugares de Europa, gente del norte de África, gente latinoamericana... y eso le está dando el mismo color que hace, igual, 60 años, cuando el barrio se transformó", asegura.

"Soy barcelonés, soy un mil leches, un charnego. Me gusta que Barcelona sea mezcla, me gusta que represente eso: un lugar donde todo el mundo es bien recibido y todo el mundo puede aportar sus culturas y su buen hacer", concluye.

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