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El castillo de Turquía que oculta una de las 7 maravillas del mundo
La fortaleza de San Pedro preside la bahía de Bodrum desde el siglo XV: los Caballeros Hospitalarios la construyeron reutilizando los restos del Mausoleo de Halicarnaso y hoy alberga uno de los museos de arqueología subacuática más importantes del mundo.
De las Siete Maravillas del Mundo Antiguo solo siguen en pie las pirámides de Egipto. Del resto apenas quedan cimientos, fragmentos y leyenda. Pero hay un lugar donde todavía se puede tocar una de ellas, aunque no exactamente donde la dejaron los griegos. En el suroeste de Turquía, frente a un Egeo de postal, se alza una fortaleza medieval cuyos muros esconden mármoles de dos mil años de antigüedad. Apunta este nombre: el castillo de San Pedro de Halicarnaso, en Bodrum.
Bodrum se llamaba antes Halicarnaso, y fue una de las ciudades griegas más brillantes de la Antigüedad. Allí nació Heródoto, el padre de la historia. Y allí se levantó en el siglo IV a. C. el Mausoleo de Halicarnaso, la monumental tumba de Mausolo, gobernador de Caria, un coloso de mármol de unos 45 metros de altura tan célebre que dio nombre común a todos los mausoleos del mundo.
Los terremotos medievales acabaron derribando la maravilla. A comienzos del siglo XV, los Caballeros Hospitalarios de San Juan, que acababan de perder su base de Esmirna, se instalaron en la zona y necesitaban una fortaleza cuanto antes. Así que usaron las ruinas del mausoleo como cantera. Toneladas de piedra de la antigua maravilla acabaron en los muros del nuevo castillo.
De bastión cristiano a museo bajo el mar
La fortaleza resistió los envites otomanos durante más de un siglo, hasta que la orden abandonó la plaza en 1523, tras la conquista de Rodas por Solimán el Magnífico. Después llegaron los usos menos gloriosos como guarnición y prisión. Desde los años sesenta el castillo alberga el Museo de Arqueología Subacuática de Bodrum, dedicado a los tesoros rescatados de los naufragios del Egeo.
Entre ánforas por centenares y objetos recuperados del fondo del mar, la estrella es el pecio de Serçe Limanı, un mercante del siglo XI hallado con un impresionante cargamento de vidrio. Si te apasiona la historia, es de esos museos en los que las horas vuelan. No es casualidad que el conjunto figure en la lista indicativa del Patrimonio Mundial de la Unesco.
Cómo organizar la visita
El castillo se encuentra en un extremo del paseo marítimo de Bodrum, en la provincia de Muğla, a un paso del puerto deportivo, así que es imposible perders. La ciudad, antiguo pueblo de pescadores reconvertido en uno de los grandes destinos turísticos del Egeo turco, cuenta con aeropuerto propio (Milas-Bodrum) con conexiones internacionales en verano. Los horarios y tarifas de acceso al castillo y al museo conviene consultarlos en la web oficial de los museos de Turquía antes del viaje.
Muy pocas veces un mismo billete de entrada da acceso a:
- Un castillo de cruzados
- Los restos de una maravilla del mundo antiguo
- Un museo lleno de tesoros hundidos
En Bodrum, sí. Si este verano pones rumbo al Egeo, resérvale una mañana entera.