RUSIA

Catedral de San Isaac de San Petersburgo: ¿sabías que en su cúpula se encuentran unos 100 kilos de oro?

Ponemos rumbo a la ciudad rusa de San Petersburgo para conocer la sorprendente historia que esconde la Catedral de San Isaac.

Catedral de San Isaac de San PetersburgoImagen de AlonsoMartínez, licencia: CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons

Viajamos hasta San Petersburgo, donde encontramos un gran número de construcciones y monumentos verdaderamente sorprendentes y espectaculares. Un claro ejemplo lo encontramos en la Catedral de San Isaac, una catedral ortodoxa rusa que se erigió en el siglo XIX, siendo la más grandiosa y suntuosa de las iglesias que encontramos en la ciudad.

Y no solamente eso, sino que también es considerado como uno de los monumentos neoclásicos más interesantes en cuanto a arquitectura rusa del siglo XIX se refiere. Cabe destacar que esta Catedral fue diseñada por Auguste Montferrand, reconocido arquitecto francés, y fue construida entre los años 1818 y 1858. No podemos dejar de mencionar que, la de San Isaac, cuenta con una de las cúpulas más grandes del mundo y, además, es la segunda iglesia ortodoxa oriental más alta, solamente superada por la Catedral del Cristo Salvador situada en Moscú.

Catedral de San Isaac de San Petersburgo, a través de su historia

Para comenzar, debemos tener en cuenta que, en la zona del Almirantazgo existió una pequeña iglesia de madera que estaba dedicada a Isaac, que fue sustituida por una de piedra que, a mediados del siglo XVIII, quedó completamente inservible. No fue hasta comienzos del siglo XIX cuando se decidió erigir una catedral.

En el concurso participaron arquitectos destacados de la época, pero el que resultó vencedor fue Auguste Montferrand. Eso sí, los andamiajes para esta Catedral de San Isaac fueron realizados por Agustín de Betancourt, ingeniero español. Las obras comenzaron en el año 1818 y, antes de demoler la edificación anterior, se optó por consolidar el suelo. Y todo porque la ciudad está construida sobre un terreno muy pantanoso.

Interior de la Catedral de San Petersburgo | Imagen de Jorge Láscar, licencia: CC BY 2.0, via Wikimedia Commons

Lo cierto es que esta operación no solamente fue larga, sino también compleja. Es más, fueron necesarios 10 años para poder sentar las bases, así como 125.000 trabajadores para hacer posible su instalación. Al tener que conservar muros de la iglesia anterior, se observaron algunos asentamientos irregulares tras la colocación de los cimientos.

Fue entonces cuando, después de que apareciesen algunas grietas en las paredes, se vieron obligados a suspender los trabajos. Y no solamente eso, sino también a demoler las partes restantes de la construcción anterior. El que se encargó de dirigir estas obras fue Domenico Adamini, reconocido arquitecto suizo.

Su interior, la gran joya de la Catedral de San Isaac de San Petersburgo

Uno de los puntos fuertes de esta construcción es, sin lugar a dudas, su decoración. Para hacerlo posible, emplearon hasta 43 tipos de minerales. De hecho, el zócalo fue revestido de granito y, el interior del templo, tanto paredes como suelos, están realizados de mármoles rusos, italianos y franceses.

Pero no todo queda ahí, puesto que también se optó por revestir las columnas del retablo de malaquita y lapislázuli. Con la intención de sobredorar la cúpula, de poco más de 21 metros de diámetro, se emplearon nada más y nada menos que unos 100 kilos de oro. Además, la Catedral de San Isaac está repleta de casi 400 obras, entre pinturas, mosaicos y esculturas. Todo ello sumado a la capacidad que tiene esta Catedral, que puede albergar a unas 14.000 personas. Desde 1931, este templo es un museo y se puede acceder hasta el tambor de la cúpula, desde donde encontrarás una de las mejores vistas de San Petersburgo.

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