MARRUECOS

Conoce Fez, la ciudad marroquí donde el cuero se tiñe como hace siglos

Visitar Fez es como hacer un viaje en el tiempo para adentrarse en el corazón de Marruecos y descubrir sus tradiciones.

Fez, en MarruecosPixabay

Más allá de Marrakech, Marruecos tiene otro buen número de ciudades a menudo visitadas por viajeros. Entre ellas se encuentra Fez, ubicada en el corazón del país, en la que el tiempo parece haberse detenido. Entre callejones laberínticos, mezquitas centenarias y talleres artesanales, Fez mantiene la que bien podemos decir que es una de las tradiciones más antiguas de este país del norte de África: el curtido y teñido de cuero de forma artesanal, prácticamente igual que hace siglos.

Dicho esto, debes saber que el gran icono de Fez son las Curtidurías Chouara, el que es, sin duda, uno de los rincones más fotografiados de Marruecos. Desde las terrazas que las rodean, el visitante obtiene unas vistas inmejorables tanto de las cubas de piedra llenas de tintes naturales como de la labor que realizan los artesanos que trabajan a pleno sol, delante de locales, turistas y curiosos.

Con sus manos como herramientas, utilizan técnicas tradicionales transmitidas de generación en generación: cal para limpiar las pieles, tintes naturales elaborados con azafrán, índigo, henna o amapola para teñir las telas y secados y tratamientos artesanales para que luzcan luego su mejor versión. Puede que no lo sepas, pero este lugar es el punto de origen de bolsos, babuchas, cinturones y chaquetas de cuero que se venden luego en el zoko y que viajan después por todo el mundo.

Fez, en Marruecos | Pixabay

Pero aparte de las curtidurías, debes saber que Fez ofrece más al viajero. Para empezar, una medina laberíntica que se encuentra entre las más impresionantes del planeta. Declarada Patrimonio de la Humanidad, está formada por miles de callejones estrechos en los que se encuentran mezquitas, talleres, mercados y pequeños puestos tradicionales.

Caminar por la medina de Fez, además, es toda una experiencia. Huele a especias, se escuchan sonidos metálicos de los artesanos y contemplar las fachadas decoradas con mosaicos típicos marroquíes es un plan que nadie debería perderse. Se puede observar a artesanos trabajar de primera mano en sus talleres, probar comida local y conversar con locales.

Sin duda, Fez es una ciudad que dista mucho de lo que estamos acostumbrados a ver. Es como retroceder en el tiempo, adentrarse en el corazón de Marruecos y aprender de sus tradiciones. Ahora bien, para hacerlo de manera cómoda, aquí van tres consejos: llevar calzado cómodo y agua embotellada, ir acompañado de un guía local y hacer la visita en primavera u otoño.

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