SUIZA
Fue una puerta medieval, después una cárcel y hoy es un foro político: así es la sorprendente historia de esta torre de Berna
Ponemos rumbo a Suiza, concretamente hasta Berna, para conocer la sorprendente historia que esconde su Kafigturm.
Viajamos hasta Berna, donde podemos encontrarnos un gran número de construcciones y monumentos verdaderamente sorprendentes y espectaculares. Entre ellos se alza la Kafigturm, una construcción que ha cambiado de función tantas veces como de aspecto a lo largo de casi ocho siglos. En la actualidad, forma parte del casco antiguo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y está catalogada como Bien Cultural de Importancia Nacional en Suiza. Se trata de un reconocimiento que corona una historia marcada por incendios, demoliciones y reconstrucciones.
Kafigturm de Berna, a través de su historia
El origen de la torre se remonta a 1256, cuando la ciudad llevó a cabo su segunda gran expansión urbana. 70 años después de que se levantara la célebre Zytglogge, la ciudad había crecido hacia el oeste siguiendo la península del río Aar, lo que obligó a levantar un nuevo cinturón de murallas y, con él, una nueva puerta de acceso muy similar en diseño a la torre del reloj original. Es decir, una estructura hueca, abierta por su parte trasera hacia la ciudad, con una plataforma superior y un acceso directo al puente que salvaba el foso defensivo.
Con la tercera expansión de Berna en el año 1345, la construcción perdió su función de entrada principal y pasó a integrarse como segunda línea defensiva. El giro decisivo llegó tras el gran incendio de 1405 que arrasó buena parte de la ciudad, ya que la cárcel municipal, hasta entonces ubicada en la Zytglogge, se trasladó a esta torre, entonces llamada nüwe kefyen. De esa expresión deriva, con el tiempo, el nombre actual, Käfigturm, literalmente "torre jaula". Cuando otra torre pasó a albergar a las prisioneras, esta construcción quedó identificada popularmente como Mannenkefi, la cárcel masculina. A lo largo del siglo XV, sus funciones se multiplicaron: además de prisión, hacia 1433 ya operaba como torre de vigilancia y de señales. Más adelante se le añadieron hornacinas y almenas, y entre 1470 y 1549 se incorporó el característico tejado a cuatro aguas.
Hacia el año 1638, el deterioro del edificio llevó al consejo municipal a ordenar su sustitución. La antigua torre fue derribada en 1640 y, tras varios años de obras dirigidas primero por Joseph Plepp y, tras su muerte, por Antoni Graber, la nueva estructura quedó terminada en su exterior en 1643 y con el interior prácticamente concluido en 1644. Además, en 1643, se instaló también la campana, adquirida de forma singular: en plena Guerra de los Treinta Años, cuando el metal escaseaba, Berna compró una campana que había sido capturada como botín cerca de Vesoul y que era enviada a Friburgo. Durante décadas sonó accionada a mano, hasta que entre 1691 y 1692 se instaló un mecanismo automático.
No podemos dejar de mencionar que el edificio se mantuvo prácticamente inalterado durante los siglos siguientes, con renovaciones puntuales de sus fachadas en 1903, 1906 y 1933. Eso sí, el cambio más profundo llegó en 1897, cuando los últimos presos fueron trasladados a una nueva prisión, lo que permitió demoler las celdas y reconvertir la torre en archivo del cantón. Una reforma integral aprobada en 1976 dio paso, en 1980, a un centro de información y exposiciones que funcionó durante 15 años. Desde entonces, el edificio ha acogido usos tan diversos como una biblioteca o fiestas privadas, hasta convertirse en sede del Polit-Forum Bern, el foro federal dedicado al debate político.